Después del empate contra Islandia, Argentina salía con la necesidad de derrotar a Croacia para mantener vivas las esperanzas de pasar a octavos de final; sin embargo, el rival no era nada sencillo y llegaba con el aliciente de haber vencido a Nigeria en el primer encuentro.

El partido lucía como el más atractivo del día, pero en los primeros minutos ambos combinados mostraron una inseguridad tremenda y arriesgaron el balón en más de una ocasión, provocando jugadas de peligro.

La ocasión más clara para Croacia llegó en los pies de Ivan Perisic, apenas al minuto cinco, en un disparo cruzado que Willy Caballero desvió de gran manera. Para Argentina, la jugada grande en el primer tiempo fue de Enzo Pérez, quien con el marco abierto mandó el balón por un lado.

Mucha pasión, poca claridad tanto para Croacia como Argentina.

Para el segundo tiempo, el partido seguía igual de cerrado, pero el portero de Argentina decidió que lo mejor era regalarle un gol a Croacia para romper el partido. En la intención de querer jugar el esférico, Caballero dejó a placer el esférico para que Rebic lo fusilara, al minuto 53.

Con el partido a favor, los balcánicos comenzaron a manejar el reloj y a jugar con la desesperación del rival y, pese a que poco a poco se hacían para atrás, no dejaban de generar cierto peligro saliendo a contragolpe y justo de esa manera llegó el segundo gol. Un despliegue croata puso a Luka Modric frente a la portería al 80, dribló un poco y después definió con un tiro largo, que Willy apenas y alcanzó a tocar.

El último clavo argentino llegó ya en el 90+3. De nueva cuenta, con banderas desplegadas, Ivan Rakitic disparó a placer, pero el arquero dejó a modo el balón, para que Mateo Kovacic regresara el esférico al mediocampista de Barcelona para que solo la empujara. Un 3-0 que pone a rezar a la Albiceleste, esperando que Islandia no derrote a Nigeria.

Croacia, por su parte, está muy cerca de lograr su clasificación, pues con sus seis puntos se mantuvo en la cima del Grupo D.