El futbol, la verdadera razón por la cual no somos felices

Para aprovechar que es el Día Internacional de la Felicidad, un estudio reveló que los aficionados que siguen futbol son infelices.
Ilustraciones Los Pleyers

Ir a un estadio es vivir un sin fin de experiencias. Ves todo tipo de cosas y personalidades. Están los tranquilos pero muy apegados a su equipo y los que no paran de gritar e insultar al rival o al árbitro.

También están los que ni siquiera saben de qué se trata el espectáculo y a los que les da igual cómo termine el resultado. Formas de disfrutar el juego hay muchas, pero si en algo coinciden casi todos es en la repercusión que existe por ver al club de sus amores ganar o perder. Y en este Día Internacional de la Felicidad te decimos por qué el futbol, el deporte más seguido en todo el mundo, hace menos alegres a sus aficionados.

Cuántas veces no nos han dicho: “¿Por qué ves tanto un juego donde solo ves a 22 personas correr detrás de un balón?” Y la respuesta es sencilla, porque no es un simple deporte. Para muchos es un escape a toda una semana llena de estrés. Es el volver a ser niños aunque sea por solo 90 minutos.

La cuestión es cuando un partido repercute negativa o positivamente en el estado de ánimo de una persona. Y de acuerdo con investigaciones realizadas por Peter Dolton y George Mackerron de la Universidad de Sussex se comprueba que ver futbol no te hace feliz.

Aficionados de México tristes por la eliminación de la Selección en el Mundial pasado (Imagen: Getty)

Para medir el estado de ánimo registraron los niveles de felicidad de muchas personas en diversos momentos del día y la actividad que realizaban. A la par, utilizaron datos de alguno juegos de Inglaterra y Escocia durante las temporadas 2011, 2012 y 2013.

El resultado fue el siguiente: Una victoria del equipo local trajo mucha felicidad a sus seguidores, pero el efecto fue mucho menor que en el momento que vieron perder a su club. Esto quiere decir que un triunfo dura menos o sabe menos que una derrota.

Cuando alguien es realmente fiel a su escuadra le duele más verla perder que disfrutar cuando gana. Y esto no significa que esa gente tenga problemas emocionales, solo se comprobó que los partidos de fútbol hicieron a las personas mucho menos felices en general.

Para no quedarse con la duda, Dolton y Mackerron repitieron la prueba pero con los seguidores que normalmente asisten a un duelo en vivo. Y se llegó a la conclusión de que los que salen victoriosos disfrutan más que los que solo lo ven por televisión, pero el sufrimiento después de una derrota es mucho mayor que el placer de ganar.

Otro análisis dio a conocer que cuando llega una derrota inesperada el impacto negativo es mucho más severo y duradero. La felicidad de las personas se esfuma por completo cuando en su mente se creía que el cotejo que perdieron podía ganarse “fácil”.

Tras estas investigaciones la única duda que no sale es ¿Por qué no buscar algo que nos haga realmente felices en vez de afectarnos tanto por un partido? Al final cada quien vive como quiere y sufre por lo que le gusta.

Puede que valga o no la pena, pero la costumbre y la alta demanda por este deporte han hecho que deba consumirse sí o sí, sin importar las repercusiones que este tenga en la forma en que nos relacionamos con los demás.

 

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