Hace nueve años, el 6 de septiembre de 2008, la Selección Mexicana recibía a Jamaica en el Estadio Azteca en un partido de eliminatoria rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010. En aquel partido, dentro de la cancha, aunque México ganó 3-0, lo emotivo se dio en las tribunas: 87 mil aficionados —aproximadamente— entonaron al unísono el Himno Nacional. Era imposible que la piel no se erizara. Ese era el momento para gritarle el mundo el orgullo de ser mexicano.

Aunque un estadio de futbol es uno de los lugares en los que más fluye la pasión, no es el único y el futbol tampoco es la única forma en la que se puede mover el alarde de ser mexicano. Existen empresas mexicanas, como Bimbo, que con el orgullo y la mexicanidad como estandarte han llegado a 32 países, curiosamente el mismo número de selecciones que disputarán el próximo mes de junio la Copa del Mundo en Rusia (país en el que por cierto, Bimbo ya juega de local).

Si una empresa mexicana logró hacerlo, ¿por qué un equipo de 11 en la cancha, miles en las tribunas y millones en todo el mundo no podrían? Es el momento de apoyar y exaltar nuestro orgullo mexicano al 100%, confiar en los 23 guerreros que nos representarán y unirnos de tal forma que el resto del mundo sepa quiénes somos y a dónde vamos, de la misma forma en la que Bimbo puso a México en el mapa.

Que el Mundial de futbol sirva para unirnos y gritar que estamos orgullosos de ser mexicanos; es momento de sacudirnos la apatía y confiar en cada uno de los seleccionados que vestirán de verde el próximo 17 de junio.

Si Bimbo pudo y ya juega de local en todo el mundo, convirtámonos en un solo ente para gritar y apoyar a la Selección Mexicana, no importa el rival, para lograr los objetivos hay que enfrentar todos los obstáculos que sean necesarios.

Bimbo llevó el orgullo mexicano a todo el mundo, que los mexicanos que nos representarán hagan lo mismo: ¡necesitamos más mexicanos orgullosos de ser mexicanos!