Ahora que Rusia va a estar de moda por la Copa del Mundo, vale la pena sacar a la luz esta curiosa historia de cómo la ropa de una fiesta puede trascender en el tiempo (y no, no nos referimos a las “pedas” de Marquito Fabián o del “Gullit” Peña).

Sí, así como lo leen, la vestimenta que se usó en una fiesta de los Romanov inspiró a George Lucas para crear los atuendos que se usaron en la Guerra de las Galaxias.

Según el portal Russia Beyond, un sitio compartido hasta por la Embajada de Rusia en Perú, a finales de febrero de 1903 se celebró en el Ermitage un lujoso baile de disfraces que resultó ser el último de la Rusia zarista. Este danzón fue el más lujoso de todo el reinado del último zar ruso, Nicolás II, y estuvo dedicado al 290 aniversario de la dinastía. Su duración fue de dos días. En el primero, informa dicho medio, se ofreció un concierto con cena y bailes, y en el segundo se celebró la mascarada, que pasó a la historia gracias a un álbum de fotografías que hasta hoy siguen inspirando a diferentes artistas de la moda.

“A los 390 invitados se les propuso que llevaran vestidos tradicionales rusos del siglo XVII. Los bailes, acompañados por los miembros de la orquesta del palacio vestidos de trompetistas rusos, duraron hasta la una de la madrugada”, se puede leer en esta página.

Aquí uno de los vestidos portados por las cortesanas en la ya mencionada festividad. ¿A quién les recuerda?

Foto: Russia Beyond

Se parece mucho al que usa la Reina Amidala, ¿no?

¿Y qué tal este?:

Foto: Russia Beyond

Así luce Natalie Portman en la película. ¿Se parecen?

Foto: Playbuzz

¿Y en esta?:

Se dice que la diseñadora de vestuario de la saga protagonizada por Luke Skywalker, Darth Vader, R2-D2 y Chewbacca, entre otros, se inspiró en estas fotos antiguas para caracterizar a los personajes que marcaron a toda una generación.

Hay que recordar que los Romanov llegaron al poder en 1613 y crearon uno de los imperios más vastos de la historia, pues según informa la BBC, crecieron sin cesar a un ritmo de 142 metros cuadrados y llegaron a ocupar un sexto de la superficie de la Tierra.

“Es cierto que los Romanov eran autoritarios y despiadados en su afán por mantener el poder y expandir su imperio, pero en realidad no fueron nada en comparación con los comunistas que vinieron después, que llegaron a un grado de opresión y crueldad mayor en la era soviética”, explicó el historiador británico Simon Sebag Montefiore,en una entrevista para BBC Mundo.

Y sobre dos de los personajes más emblemáticos de este imperio, afirmó:

“(…) Catalina, quien en realidad había nacido en Prusia, era muy humana y culta de una manera que Pedro no lo era. Era encantadora, una personalidad atractiva, muy interesada en la cultura occidental.

Pero amaba el poder y lo persiguió sin distracciones. Fue una usurpadora del trono. Protagonizó un golpe de palacio que acabó con el asesinato de su propio marido, el emperador Pedro III.

Y como no era una emperatriz legítima, no pudo desafiar a la nobleza como lo hizo Pedro “el Grande” y debió actuar con mucha cautela.

Por eso, se concentró en expandir el imperio ruso y lo hizo de forma eficiente y despiadada. Parte de su genialidad fue elegir a ayudantes y ministros brillantes que fueron capaces de lograrlo. El más sobresaliente fue príncipe Gregorio Potemkin, probablemente el estadista y militar más sobresaliente en los tres siglos de dominio Romanov.

(…) Para la Rusia contemporánea los Romanov son muy importantes. El presidente Putin no ve la historia de forma episódica: la dinastía de los Romanov, el comunismo de Stalin… Más bien la ve desde la perspectiva de quién fue el gobernante más exitoso de Rusia.

Y desde luego los Romanov tuvieron algunos de los soberanos más grandes de Rusia. Ya sabe, Pedro el Grande, Alexis, Alejandro I, Catalina la Grande. Y el gobierno comunista proveyó quizás al más exitoso de todos: Stalin.

Putin es un poco un emperador Romanov y un poco un secretario general estalinista, obviamente adaptado a la época actual.

Por eso, si uno quiere entender mejor la Rusia hoy, lo que sucede en el Kremlin e incluso en Ucrania, tiene que conocer la peculiar historia de los Romanov.”

Quién sabe, capaz que durante el Mundial de Rusia 2018 nos encontramos a una persona que lleve un vestido Boyardo o tradicional y éste nos recuerde ese momento de nuestra infancia en el que jugábamos con espadas de luz imaginarias y nos visualizábamos manejando naves espaciales que viajaban a la velocidad de la luz.