Corría el minuto 108 de los tiempo extra del partido entre InglaterraCroacia por el pase a la final del Mundial de Rusia 2018. Cuando parecía que la apuesta sería por los penales, Ivan Perisic ganó un rebote y cabeceó hacia el área inglesa. Mario Mandzukic, más listo que John Stones Kyle Walker, salió como una sombra a sus espaldas para rematar de primera, cruzado ante Pickford. En cuanto el balón beso las redes, Mandzukic salió corriendo a festejar el gol que hacia historia para Croacia. El gol que les dio el derecho a Croacia a disputar su primera final del Mundo. El gol que lo convirtió en héroe y que ejemplifica el espíritu de Croacia.

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Mario Mandzukic nació en la pequeña ciudad de Slavonski Brod, en la parte croata de la aún Yugoslavia el 21 de mayo de 1986. Slavonski Brod está ubicado justo en la frontera con Bosina y fue una de las ciudades que experimentaron los horrores de la Guerra de los Balcanes que se desató en 1991. Según datos de la la ONU, fue de las zonas más afectadas por las guerras que sucedieron a la desintegración de Yugoslavia, las cuales dejaron más de 140 mil muertos y cuatro millones de desplazados.

Ante la escalada de la violencia del conflicto, el padre de Mario, Mato Mandzukic tomó la decisión de tomar a su familia y dejar el país. Años después, en entrevista para spox.de Mato declaró: “Lo único que me importaba era la seguridad de mi familiar. Había gente siendo asesinada justo en la entrada de nuestra casa. No podíamos quedarnos por mucho tiempo.

La familia huyó a Alemania. Encontraron asilo como refugiados en Ditzingenun poblado cercano a Stuttgart, y desde muy temprana edad se hizo evidente el entusiasmo y el talento que tenía el pequeño Mario para jugar futbol. Tenía 6 años cuando se unió al equipo local, el TSF Ditzingen, al igual que su padre. El TSF Ditzingen es un club que por esos años pertenecía a la cuarta división del futbol alemán. El papá de Mandzukic se desempeñó como defensor central y fue compañero de jugadores que terminarían siendo seleccionados alemanes, como Fredi Boboc. Mario y Mato compartían su pasión por el deporte y en Alemania veían la posibilidad de realizar su sueños.

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Sin embargo, en 1996, el gobierno alemán revocó el permiso de residencia de la familia Mandzukic.  Mario, que tenía diez años, estaba por entrar en el equipo infantil del Stuttgart. Los Mandzukic no tenían más opción que regresar a Croacia. Ahí, Mario, quien no estaba dispuesto a renunciar a su sueño y se unió al NK Marsonia  (el equipo de Savonski Brod). Pero también era consciente de que las oportunidades de que pudiera fichar por algún club grande de Europa eran menores al no tener la exposición que hubiera tenido en Alemania.

Entonces, llegó 1998. La Selección de Croacia tomó por asalto el mundo del futbol cuando ganaron el tercer lugar en el Mundial de Francia. Un punto en el mapa que repentinamente adquirió una mayor relevancia en el panorama del balompié y que dejó de ser solamente un lugar de devastación por la guerra.

Esto lleno de esperanzas a Mario, que con ese espíritu inquebrantable de los croatas, siguió luchando hasta encontrar su oportunidad. Su inspiración era su gran ídolo, Davor Zuker. Los visores de los equipos poderosos de Croacia se fijaron en el potencial de Manzukic y pasó del NK Marsonia al NK Zagreb para, en 2007, firmar con el Dinamo de Zagreb. Sus 42 goles en 81 partidos atrajeron la atención de la Bundesliga.

Mario Mandzukic, Croacia, Rusia 2018, Mundial 2018

(Imagen: Getty)

Ahí, el Bayern Múnich lo fichó tras su buen paso por el Wolfsburg. No le fue fácil triunfar con los bávaros y en el Atlético de Madrid no se ganó la confianza de Simeone. En ambos casos se debió a que se rehusaba a correr por el equipo. Cuando llegó a la Juventus, entendió que ese espíritu croata lo podía emplear en sacrificar sus goles en pos del bien del equipo.

Mario Mandzukic, Croacia, Rusia 2018, Mundial 2018

(Imagen: Getty)

Ahora es un jugador que corre, muerde, mete la pierna y lucha todas las pelotas. Pero, sobre todo, es un digno representante del espíritu croata que nunca se rinde y que tiene a Croacia a un partido de la máxima gloria futbolística.