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La suerte no existe, pero a Canelo Álvarez le ha sonreído


“La suerte no existe… La suerte no te va a llegar si estás sentado, tienes que trabajarla”, es lo que dice Canelo Álvarez en un video publicado en su Instagram con más de 200 mil reproducciones en solo nueve días y en el que aparece entrenando como preparación a la pelea que tendrá este fin de semana ante el kazajo Gennady Golovkin.

“La suerte no existe”, pero a Canelo le ha sonreído. Son varios los factores que han transformado las críticas en aplausos, los insultos en halagos y el menosprecio en respeto. Hoy por hoy, Álvarez es el boxeador más rentable y no solo por el número de seguidores en sus redes sociales, si no porque con su trabajo ha demostrado que puede llevar en hombros el nombre de su país y hasta el de un deporte que vive una falta de credibilidad.

No ha pasado ni un mes de la millonaria pelea que sostuvieron el pugilista Floyd Mayweather y el ex campeón indiscutido del UFC, Conor McGregor. El combate sumó más de 600 millones de dólares, el morbo supo venderse con una gira mundial en cuatro ciudades y tres países donde los insultos fueron el ingrediente más recurrente. Es cierto que sobre el cuadrilátero se impuso la ciencia y técnica del boxeo ante una sutil “inexperiencia” de un artemarcialista, sin embargo el show superó al deportivismo, volvió a mostrar las “mañas” de las que el pugilismo como negocio peca al vender un producto.

En esta “crisis” deportiva, la mejor medicina parece ser un mexicano y Saúl Álvarez levanta la mano. Ante el nuevo retiro de “Money”, el mexicano tomará el lugar como la gran figura del boxeo. “Mi Era”, lema que aparece en varios videos en las redes sociales del Canelo y nada más cercano a la realidad.

Una breve muestra de su popularidad se ve reflejada en sus redes sociales que aprendió explotar de la mejor manera con videos y publicaciones de sus campamento y agregando posts sobre su amor a México. En Twitter, el jalisciense tiene 1.1 millón de followers, en Facebook su fanpage presume 2.7 millones de likes y en Instagram 2.4 millones de seguidores. Canelo no solo es de “pueblo”, ya se codea con las celebridades y muestra de ello es el video que compartió donde personajes como Nicky Jam, Karla Souza, Itatí Cantoral, entre otros,  le envían sus “buenas vibras”.

 

Además, nadie puede negar que es un imán de mercadotecnia, desde septiembre de 2013, el tapatío ha estelarizado ocho peleas de pago por evento (contando los de Showtime y HBO, incluyendo la de GGG) de 25 existentes, es decir, casi una tercera parte en una época donde los nombres de Mayweather y Manny Pacquiao aún están vigentes. En cuanto a las ventas, en las peleas (sin contar la que tiene este fin de semana ante Gennady Golovkin) el mexicano ha vendido más de 5 millones 850 mil PPV.

Es cierto que “la pata de la que cojea” Álvarez es que siempre se le ha criticado la calidad de sus rivales con los que construyó su carrera como pugilista. los nombres de Alfredo Angulo, Alfonso Gómez y Carlos Baldomir pueden sonar, pero no son calidad libra por libra. A Shane Mosley y Miguel Cotto los tomó “viejos”. Que se aprovechó de Amhir Khan o Liam Smith. Acusaciones hay muchas, pero si algo ha demostrado el tapatío es que con humildad los ha vencido uno a uno (excepto, por supuesto, a Floyd Mayweather).

De cada uno de sus combates, Canelo ha aprendido algo. Con Cotto se topó a un rival correoso que le cimbró fuerte, “Money” lo regresó a una actitud humilde, con Khan demostró su poder de puños y con Smith comprobó que no es unidimensional. Sin embargo, su último combate con Julio César Chávez Chávez Jr. mostró al verdadero Saúl Álvarez, un hombre de boxeo serio, que conoce el deporte y el negocio, respetó a una leyenda (como JCC) y habló con las fundas de cuero en sus puños.

“Vamos a dejarnos de mamadas”, fue lo que dijo Canelo cuando derrotó a Liam Smith en Arlington, Texas, y subió al encordado a Gennady Golovkin. El reto estaba plasmado, pero antes tenía que callar la boca de Chávez que resultó más estático que un costal en el piso. Hoy, Álvarez tiene enfrente el reto más grande de su carrera, un boxeador que siempre se ha dicho que es superior en todos los aspectos en esta ciencia: golpeo, técnica, resistencia, piernas, cadera y velocidad. De ganar a Golovkyn, Canelo será el más grande de la década y con un camino escoltado por miles de seguidores que confiarán en sus guantes y palabras.  Si pierde, los millones seguirán cayendo pero el resultado siempre calará hondo, más que aquel número rojo en su récord cortesía del Mayweather.

Canelo ya no se anda “con mamadas” y ante GGG lo demostrará, independientemente del resultado.

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Ángel Mario Martínez

Periodista Deportivo, amante de las MMA, Kokiri por adopción y Friki con aspiraciones de ser maestro Pokemón @angelmariomtz