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#Otros deportes

¿Cuándo demonios tendremos la película de Jorge “El Travieso” Arce?


Hemos visto a Will Smith interpretar al mítico Muhammad Alí, Denzel Washington al pugilista Rubin Carter y su drama carcelario, hasta Russell Crowe personificando a James J. Braddock, todas ellas historias de boxeadores que tuvieron orígenes humildes, lograron alcanzar la cima y sufrieron de injusticias además de perder el piso. Si esta es la lógica para un guión de película sobre el boxeo, nosotros nos preguntamos: ¿Por qué demonios no hay una película de Jorge “El Travieso” Arce?.

La historia de Jorge Armando Arce Armenta es digna de contarse, es la clásica vida de un niño de bajos recursos que ayudaba a su familia, tenía problemas en la escuela, el boxeo lo convirtió en un ídolo y después la fama lo mareó.

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TOMA UNO: INFANCIA COMPLICADA

Los Mochis, Sinaloa, es la ciudad que vió nacer al “Chiquillo” (así se conocía a Arce de niño). Tercer hijo, de cuatro en total, del matrimonio de Don Óscar y Doña Juanita. Jorge vivió su infancia cumpliendo labores de cerillito en los supermercados, mensajero de oficina o mesero en taquerías para ganarse unos pesos y ayudar al gasto de su casa.

Durante su secundaria, Arce fue un chico muy introvertido y peleonero, lo que le provocó problemas con la dirección de la escuela donde ya no lo querían. A través de uno de sus amigos se acercó al deporte de lo puños, precisamente al gimnasio de Don Manuel “Cochul” Montiel.

Este deporte no era casualidad para el mochiteco. Su padre Óscar, un gran aficionado al boxeo, nunca pudo ser un profesional con los guantes de cuero en los puños por órdenes de su madre, sin embargo les heredó este gusto.

La tragedia pronto llegó, su papá tuvo un accidente como soldador mediante una descarga eléctrica y se quemó gran parte de su cuerpo. En el hospital, mientras Don Óscar se debatía entre la vida y la muerte, recibió una promesa por parte de Jorge su hijo, motivándolo a seguir adelante: “Algún día seré campeón del mundo papá, te lo prometo”.

 

”Me encantaba pelear, tenía la promesa de mi padre en la mente y además la ambición de tener dinero, para lograr tener todo lo que había soñado”, Jorge Arce

 

Extenuantes entrenamientos, mucha disciplina y su promesa no apagaron la chispa de Jorge Arce, que al ser tan inquieto se ganó el apodo que lo inmortalizaría: El Travieso.

Con varias peleas amateur, Arce, de 16 años, viajó a Sonora y buscó cruzar en varias ocasiones el Río Bravo rumbo a los Estados Unidos. Nunca lo logró, pero fue en Tijuana donde conoció al promotor Fernando Beltrán que poco tiempo después lo debutaría como profesional.

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TOMA DOS: ROUNDS DE GLORIA

Ya con un récord de 18-2-1, El Travieso pudo levantar su primer fajín mundial, el del peso minimosca de la OMB junto a su familia y bajo el resguardo de Beltrán. Su corona le duró tan solo un año ya que perdería ante Michael Carbajal su corona tras 11 rounds por nocaut técnico de mucha clase.

Quizá la pelea que podría servir para clímax de “nuestra película” es la que tuvo tiempo después en territorio hostil, siendo humillado por su rival y hasta recibiendo muestras de desprecio, algo así como Rocky IV en la antigua URSS.

Jorge Arce, como campeón interno minimosca del CMB, llegó a Corea del Sur para enfrentar al monarca reinante Yosam Choi, en una pelea que nadie le daba posibilidades del triunfo al mexicano.

Tras tres defensas exitosas de su fajín, el coreano se dedicó a insultar al Travieso, amenazándolo y hasta mandarle 800 dólares para que se comprara recuerditos, ya que es lo único que se llevaría del país asiático. Al final, esos billetes verdes se los regaló a su hermano Milton quien compró cerveza para celebrar el futuro triunfo.   

Ya sobre el cuadrilátero y con la campana sonando, solo un minuto le bastó a Arce para mandar a Choi a la lona con una potente combinación. El asiático había probado el poder de puños y resentimiento del mochiteco. Fueron seis episodios los de castigo que recetó El Travieso a su rival hasta que la pelea fue detenida y le arrebató el cinturón de monarca absoluto, comenzando así en 2002 su escalada a la fama.

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TOMA TRES: NOCAUT Y POPULARIDAD CASI FULMINANTE

El par de peleas que tuvo con Hussein Hussein son para enmarcarse, batalla llena de sangre y corazón por lo que el público terminó por entregársele. Así es Travieso Arce, un hombre carismático, de rápido hablar y semblante humilde, alguien que se dirige a ti muy derecho y sin miedo. Estas características y su don de “gente” lo llevaron a ser parte de las luminarias en la pantalla chica.

Varios fueron los factores que lo impulsaron al estrellato, el primero de ellos, su participación en Big Brother de 2003 donde se ubicó en el tercer lugar del reality show.

A la par de cómo crecía su fama, se dio nuevamente la apertura del boxeo por señal abierta a los mexicanos, convirtiéndose de manera instantánea en uno de sus protagonistas.

Ya sea como cantante, invitado o hasta bailarín, eran sus apariciones tanto en TV Azteca o Televisa. Travieso ya era un estrella, la cual sólo fue tumbada por un diamante.

Cristian Mijares fue el hombre que lo volvió a la realidad, recetándole una tremenda paliza en abril del 2007, Arce, el peleador del pueblo volvía a probar la derrota pero ahora por televisión abierta.   

Travieso ya no fue el mismo. Se le vieron algunas luces en sus siguientes combates, pero su carisma fuera del encordado opacó aún más su talento con los puños.

Nonito Donaire lo hizo ver mal y fue criticado. En 2013 enfrentó al colombiano José Carmona y lo venció y le dejó con un traumatismo craneoencefálico grave que lo afectó de por vida… Obvio también fue criticado.

En 2014 subió por última ocasión al cuadrilátero y salió con los puños abajo ante Johnny González en su natal Sinaloa. Hace un año fue acusado de abuso sexual en los Estados Unidos. Si uno busca su nombre en Google, las primeras cinco páginas hablan de este hecho, su carrera se ha disuelto entre escándalos y su legado en el boxeo vive en la oscuridad.

Jorge “Travieso” Arce puede presumir ser el único pugilista mexicano en tener cinco títulos mundiales diferentes en distintas categorías. Pocos se lo reconocen y hasta dudan de su veracidad. Lo único que no queda en duda es su corazón, entrega y humildad, el convertirse en una figura del deporte a base de sudor y sangre, como esas historias que vemos en el cine y que a todos nos inspiran. Mientras avanzan los años, seguiremos esperando ese desenlace bonito para El Travieso, el se lo merece.  

Con información de ESTO.com.mx

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Ángel Mario Martínez

Periodista Deportivo, amante de las MMA, Kokiri por adopción y Friki con aspiraciones de ser maestro Pokemón @angelmariomtz