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Beisbol: un daño colateral más por la crisis de Venezuela


Venezuela está en crisis. Pasan los meses, pero la historia sigue siendo la misma. Los problemas del país sudamericano se agravan cada vez más y a su paso terminan por afectar a cada una de las partes del estrato que compone a una sociedad. Los deportes incluidos.

El país liderado por Nicolás Maduro tiene en el beisbol a su deporte por excelencia. El Rey de los Deportes es considerado el más popular para los venezolanos y su capacidad para jugarlo es uno de los mejores en todo el mundo. No es casualidad que la MLB tenga a varios peloteros conformando las franquicias y, sobre todo, que muchos de ellos sean estrellas.

Pese a la importancia de este juego en el país, los problemas políticos y sociales también han terminado por influir en el beisbol y no solo de manera reciente, pues en septiembre de 2016, cuando estaba por dar inicio la temporada de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), se tuvo una crisis de umpires y en 2015 la sucursal de los Mariners Seattle salió del país, alegando que la situación era complicada y conseguir alimentos era una tarea imposible. Y esto apenas era el inicio.

La Serie del Caribe de 2018 estaba programada para realizarse en Barquisimeto, ciudad venezolana. Sin embargo, los asuntos que siguen rodeando a nación sudamericana terminaron por echar todo abajo y el comité organizador prefirió cambiar de sede (Guadalajara), aplazando un año la realización de este torneo en tierras venezolanas, aunque si las cosas continúan por el mismo rumbo, no será extraño que en unos meses se tome la misma decisión.

Por la gravedad de la situación, era evidente que las reacciones no se harían esperar sobre esta Venezuela caótica de los últimos meses, por lo que jugadores de esta nación que militan en la MLB no pudieron quedarse callados, aunque de dos formas distintas.

En mayo de 2017, dos peloteros de los Pittsburgh Pirates y uno más de los Milwaukee Brewers encontraron la forma de solidarizarse con su nación y durante un partido escribieron “SOS Venezuela” en la grasa que se coloca debajo de los ojos para evitar el reflejo solar.

“Es difícil salir todos los días a jugar, concentrarse en batear o atrapar una pelota cuando tengo la mente y el corazón en Venezuela. Es duro recibir mensajes, llamadas y videos de lo que pasa en mi país y sentir la impotencia de no poder hacer nada”, comentó Orlando Arcia, de Milwaukee, en su cuenta de Instagram.

Meses después, utilizando la misma red social, el pelotero que salió a dar la cara fue Miguel Cabrera, uno de los mejores exponentes venezolanos de los últimos tiempos que, pese a su importancia, dejó en evidencia las polémicas situaciones que él mismo (aun viviendo en Estados Unidos) ha tenido que pasar, incluso recibiendo amenazas de muerte y pagando extorsiones para que no le hagan ningún daño a su familia, por lo que pidió “por favor” no le hicieran nada.

La última problemática que enfrenta el beisbol venezolano es de cara a la nueva temporada 2017-2018 que iniciará en octubre, pues Alfredo Pedrique, figura de la pelota del país sudamericano, pidió a los dueños de los equipos que no hubiera campaña, considerando los problemas que atraviesa el país.

‘Tomen conciencia y en respaldo a estos venezolanos que están sacrificando sus vidas por la libertad del país, para el beneficio de todos, brinden ese apoyo y tomen la decisión de que no haya béisbol venezolano este año’, fueron las palabras que Pedrique enunció.

Sin embargo, la petición de Alfredo parece que pasará a segundo plano, pues hasta el momento no se considera la cancelación como una opción, de acuerdo a Juan José Ávila, actual presidente de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. “Nosotros estamos trabajando por tener temporada”, aseguró Ávila.

Faltan casi tres meses para que dé inicio la temporada del Rey de los Deportes en Venezuela. Hasta el momento las intenciones son claras: realizar la temporada. Sin embargo, la situación del país sudamericano no está para entregar garantías, todo puede cambiar en un momento y no solo en lo deportivo.

En la lejanía, parece que la idea de cancelar por un año el beisbol no suena nada descabellado, pensando en que muchos recursos pueden ser destinados para otros aspectos que la sociedad reclama y necesita más, aunque del otro lado están todos esos jugadores que viven y sostienen a sus familias de ese trabajo.

Venezuela no está bien. La sociedad y el beisbol lo saben muy bien. ¿La solución? Aún parece lejana.

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Israel Rangel

@Is_Ran2106