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El Home Run Derby es una fiesta en la que México no baila al mismo ritmo


Uno, dos, tres, cuatro… El madero resuena una y otra vez. La bola se eleva y cae hasta las gradas como si fueran dulces de una piñata. No hay duda, estás en un Home Run Derby. La fiesta de los cuadrangulares. Uno de los momentos icónicos del beisbol.

Cada temporada, al menos en la LMB y MLB, la llegada de Home Run Derby y el All Star Game simboliza la mitad del camino en la campaña y la oportunidad de ver a las grandes estrellas del diamante lucirse, siendo la lluvia de toletazos el gran espectáculo.

Pese a tener el mismo concepto e idea, la realidad es que el Home Run Derby de México y el de Estados Unidos aún tiene enormes diferencias, comenzando por el poder los toleteros.

En 2016, el campeón del concurso en la Liga Mexicana fue Alex Liddi, quien sumando todas sus participaciones conectó un total de 12 bambinazos, muy lejos de los 61 que realizó Giancarlo Stanton, de los Miami Marlins el mismo año en la edición americana.

Los inmuebles son otra gran diferencia y, como era de esperarse, el evento estadounidense es el que se lleva las palmas.

Acostumbrados a una cultura beisbolera, es natural que los estadios sedes sean un verdadero lujo para presenciar el show. En 2017, el HR Derby se celebra en el Marlins Park, con capacidad para 36 mil 746 asistentes, sobrepasando los seis mil visitantes que pudo recibir el Nelson Barrera Romellón, casa de los Piratas de Campeche, que tuvo el honor de albergar a los cañoneros en la última edición mexicana.

Sin embargo, la cuestión monetario es lo que realmente causa miedo y seguro mucha envidia entre los participantes. Mientras que en México se congratula al ganador con un premio de 20 mil pesos (edición 2017), en Estados Unidos el mejor toletero de la lluvia de cuadrangulares se adjudica la módica cantidad de 582 mil dólares (edición 2016).

Es decir, si un participante del HR Derby mexicano quiere igualar la ganancia de medio millón de dólares, necesita ganar la misma cantidad de concursos. Obviamente eso es improbable y mera utopía, pero la cifra no deja de ser sorprendente para quien la vea.

Por supuesto, el tipo de cambio de la moneda termina por afectar el aspecto económico, tanto en los premios como en el precio de las entradas, pero es una realidad inevitable.

Por lo pronto, Estados Unidos disfrutará de su propia fiesta, donde Giancarlo Stanton buscará repetir su campeonato como mejor toletero de las Grandes Ligas, hecho que solo dos beisbolistas han hecho con anterioridad, Ken Griffey Jr (1998-1999) y Yoenis Céspedes (2013-2014).

Y en lo que México respecta, se debe aceptar que la fiesta de cuadrangulares azteca no podrá igualar al estadounidense, principalmente por la importancia del deporte en cada país, pues en el país vecino es el segundo en popularidad, mientras que aquí es el tercero pero va en caida, de acuerdo a Consulta Mitofsky.

Sin embargo, el esfuerzo por seguir mejorando cada edición se puede seguir haciendo, como sucedió entre 2016 y 2017, al aumentarse el premio cinco mil pesos más, o los dos eventos realizados en el Zócalo de la Ciudad de México (2015 y 2016), con lo que se tendrá el interés de la gente y una mejor apertura del Rey de los Deportes en el territorio nacional.

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Israel Rangel

@Is_Ran2106