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#Otros deportes

La física y los datos suplen a los esteroides para beneficio del beisbol


El beisbol nunca se quitará el historial negro que le dejó la era de los esteroides. Sin embargo, los home runs a grandes cantidades están de regreso, pero por otros motivos.

El beisbol puede ser aburrido, largo, desesperante, entretenido, divertido y cualquier adjetivo malo o bueno que se les venga a la mente. Sin embargo, hay uno que se quedará grabado fijamente por siempre: tramposo, gracias a la era de los esteroides.

Entre 1994 y 2005 se dio una época espectacular en el Rey de los Deportes. Volteabas a un estadio y veías jonrones por aquí, veías a otro parque y jonrones por allá. No es casualidad que a esos años se les conozca como la época de las pelotas largas, por tanto bambinazo.

Dentro de los cientos de bateadores de poder que destacaron en ese período, en la memoria de los aficionados seguro hay tres que resaltan por lo que hicieron: Mark McGwire, Sammy Sosa y Barry Bonds.

Esos tres jonroneros marcaron el ritmo de la MLB gracias a sus toletazos, sobre todo por la cantidad que conseguían temporada tras temporada. De hecho Bonds tiene la marca de más cuadrangulares de por vida, con 762. Eran todo un ejemplo a seguir, hasta que fueron encontrados culpables (Sosa sospechoso) de usar esteroides. Con esa información sus leyendas se derrumbaron y sus estadísticas quedaron en tela de juicio.

Con las pruebas antidoping aplicadas a toda la MLB de manera regular, parecía imposible que los números de home runs se acercaran a los obtenidos en esos años. Sin embargo, para sorpresa de todos, estamos justo en ese momento. El 2017 podría significar una temporada histórica, sin los esteroides de por medio (eso esperemos).

Pero la tendencia del poder de los bateadores va en aumento incluso desde el 2016, cuando se registró un total de cinco mil 610 bambinazos, para ser registrada como la segunda temporada con más cuadrangulares en la historia del beisbol (MLB).

De acuerdo a los estadísticas, mayo del 2017 ha sido el segundo mes que mayor vuelacercas ha visto en la historia con mil 60, solo por detrás de mayo del año 2000 (mil 69), en la plena era de los esteroides.

Haciendo la proyección a final de temporada, y considerando que hasta el quinto mes del año el 14.2% de los hits son cuadrangulares, se tiene pronosticado que se llegue a un total de cinco mil 924 jonrones, una cantidad realmente sorprendente si se considera que no estamos en la época oscura de 1994-2005.

El gran detonante para que hoy en día se estén viendo tantos home runs en las Mayores se debe al swing que hacen los peloteros y en donde hacen contacto con la bola. Además de, por supuesto, su calidad natural. Mejor ejemplo no puede haber que el de Aaron Judge, quien hace unos días registró uno de las cuadrangulares más largos (495 ft.) y antes el que más rápido había salido del bate, a 121 millas por hora.

Digamos que ahora, en vez de usar sustancias prohibidas, se está poniendo en práctica la física.

Peloteros como Daniel Murphy (New York Mets), Ryan Zimmerman (Washington Nationals) y Jason Heyward (Chicago Cubs) son algunos de los varios que han aumentado su porcentaje de bateo, de cuadrangulares y slugging mejorando su técnica sobre el plato.

Ahora parece que la rivalidad entre toleteros y pitchers será aún más interesante, considerando que los lanzadores buscarán una manera de que los bambinazos sean cada vez menos. Pero en lo que llega ese momento, los bateadores en este 2017 están marcando una nueva época en el beisbol, dejando de lado los esteroides (sí, esperemos que así sea).

Con información de The Washington Post

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Israel Rangel

@Is_Ran2106