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Solidaridad es lo que falta en el periodismo deportivo


“Basta de genocidio en México”, decían los carteles que usaron los fotógrafos de la Copa Libertadores de 2016. La muerte de Rubén Espinosa llegó hasta las cancha aquel día, pero no permeó en la memoria del periodismo deportivo mexicano.

En ocasiones cuando hablamos de deporte ponemos un muro frente a la realidad, nos adentramos en las emociones que provoca, en los calendarios tan urgentes, tan apretados. En cada partido y durante las competencias dejamos a un lado lo que sucede en el mundo. Se nos olvidan las prioridades y nos deshumanizamos, solo miramos al pedestal que nosotros mismos le hemos puesto a los atletas.

Andrés Cabrera, editor en jefe de la revista Kaiser Football, afirmaba en un texto que el periodismo deportivo estaba podrido, algo que no suena tan diabólico, pero que después de aquella final en la Copa Libertadores pareciera ser una crítica muy dura. Antes del partido entre Tigres y River Plate, los fotógrafos nos regalaron un gran gesto de solidaridad en el Monumental, en ese entonces  13 periodistas habían sido asesinados en Veracruz durante el gobierno de Javier Duarte. Lamentablemente, en 2017, esa cifra aumentó a 17 muertos, sin olvidar a los tres periodistas que se encuentran desaparecidos.

Si algo se le puede criticar a esta profesión es que muchas veces se nos olvida que antes de ser periodistas deportivos, somos periodistas, que tratamos con otros seres humanos. Y por ello, nosotros no estamos exentos de que nos pase lo mismo que a Rubén.

En 2011, cuando Julio Grondona fue reelecto por novena ocasión como presidente de la Asociación de Futbol Argentino, el periodista Alejandro Fantino fue amenazado de muerte por criticar el trabajo en la AFA y los negocios que se tenían con Grupo Clarín.

“Yo no me puedo dejar seguir cogiendo por Fantino. No, se acabó. Ni a quien quiera, pero si los puedo matar, los voy a matar”, afirmó Grondona.   

Pablo Carrozza también sufrió amenazas de muerte, pero por las barras del River Plate. En las paredes de su casa y de su trabajo encontró mensajes violentos ya que seguía de cerca el comportamiento de los aficionados, la violencia y los problemas de los mismos. Tuvo que salir durante un tiempo con agentes de seguridad  al igual que su familia.

Y en un caso de menor violencia, pero no menos importante está Andrew Jennings, el periodista que sacó a la luz el caso de corrupción en FIFA, quien fue vetado y censurado por el máximo organismo del futbol debido a sus indagaciones sobre las relaciones de poder en este deporte.

Si algo debemos tener claro es que el periodismo deportivo, además de dar resultados y enaltecer las grandes hazañas de los atletas, tiene como obligación investigar e informar aquello que no es tan agradable, aquello que mancha y que nos demuestra que el deporte está relacionado con un sinfín de temas de mayor relevancia.

Como Rubén, en este grupo periodístico también encontramos a personas que, por más romántico que parezca, no se han olvidado de ejercer la ética, ni tampoco de su compromiso y su papel en esta sociedad. France Football descubrió el Qatargate y lo poco legítimo que fue el proceso para organizar el Mundial de 2022. Antonio Moreno denunció a la Federación Mexicana de Fútbol por usar a cuatro jugadores con más de 20 años para jugar un Mundial Sub 20, los famosos cachirules de 1988 que provocaron la suspensión de México en los Juegos Olímpicos de 1988, el Mundial Sub 20 de Arabia Saudita 89 y la Copa del Mundo de 1990.  

Igualmente, previo a Italia 1990, el diario brasileño Globo sacó a la luz que la bengala, lanzada durante el partido entre Brasil y Chile por la clasificación, no había tocado al futbolista Roberto Rojas y que él se había hecho daño con un cuchillo que tenía en las calcetas, por mencionar algunos ejemplos.

Existen otros casos que nos demuestran que el periodismo deportivo no está totalmente podrido: una muestra fue la unión del gremio para apoyar al comentarista Christian Martinolli por el problema que tuvo con Miguel Herrera después de la Copa Oro.

Ahora toca solidarizarnos por los siete periodistas asesinados en lo que va del 2017 en nuestro país, por Javier, Filiberto, Maximino, Miroslava, Ricardo, Cecilio y Sonia.

Dejemos de ignorar lo que sucede fuera del deporte, dejemos de hacernos de la vista gorda y entendamos que esto también nos atañe a nosotros. Mostremos también nuestra unión para exigir respuestas, para dejar de ser el tercer país con más comunicadores muertos. Hagámoslo por ellos y por nosotros, porque expresar una opinión o informar un hecho (político, social, económico o deportivo) a través de un medio de comunicación no debería de ser una falta de respeto para nadie. Los periodistas no tendrían que ser la noticia y menos si han sido callados con violencia, ese mal que tanto aqueja a México en estos momentos.

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Adriana Barrón

Periodista. Deportes todo el día, todos los días. Cubro futbol femenil desde 2012. Fan del basquetbol. @adribarronr