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Rafael Nadal quiere ser el rey absoluto de la arcilla


Frases como “rey de la arcilla solo hay uno y se llama Rafael Nadal”, dicha por Thomas Muster (otro grande en esta superficie), deja en claro que el tenista español es un monstruo cuando juega en tierra batida, su hábitat natural, y donde ha firmado los mejores momentos de su carrera.

Pese a que el 2017 no ha sido fructífero en cuestión de títulos para Nadal, tampoco se le debe catalogar como un fracaso, considerando que llegó a la final del Australian Open después de estar algunos meses fuera en la temporada pasada.

Sin embargo, el manacorí tiene más razones que nunca para sonreír y sentir que el primer campeonato de su temporada pronto estará en sus manos. La campaña de tierra batida, la preferida de Rafa, ha dado inicio.

Sin duda alguna, las canchas de arcilla son el escenario perfecto para Nadal. No es de a gratis que nueve de sus 14 títulos de Grand Slam los haya conseguido sobre ellas (Roland Garros). Además de ser el jugador que más campeonatos tiene sobre tierra batida (49), junto a Guillermo Vilas.

Pero… ¿por qué Rafael es tan dominante en esta parte de la temporada? La respuesta es que “se ha criado en tierra. Es su superficie”, como lo afirmó la ex tenista Vivi Ruano, ganadora de seis Roland Garros en parejas. Aunque también mucho tiene que ver su juego y las posibilidades que tiene para proyectarlo de mejor forma.

En primera instancia está la movilidad: la posibilidad de resbalarse sobre la pista, lo que permite un mejor alcance de la bola, lo cual en cemento no se puede pues la pelota viaja a mayor velocidad y Nadal lo padeció contra Federer en Australia y en Indian Wells, donde el suizo pudo ganarle el campeonato y eliminarlo, respectivamente.

“Es diferente la manera de moverse en tierra batida porque la forma en la que planteas los puntos es distinta también”, comentó el español después de su partido contra Dominic Thiem en el Masters de Montecarlo del 2016.

Otro punto a favor del manacorí es el saque. Mientras que en la pista rápida esta es un arma que permite conseguir un break, salvar partidos o nivelarlos de una manera “fácil”, en arcilla es diferente.

“Normalmente, siempre tienes más opciones de volver al partido en tierra. Un break no es decisivo”, aseguró Rafa.

Sin embargo, el punto más favorable para Nadal cuando juega en arcilla es su físico, específicamente sus rodillas, que tantos problemas le han dado a lo largo de su carrera.

“Las articulaciones sufren mucho menos que en pista dura, donde se producen muchos más impactos y la mayoría de frenadas son en seco”, comentó Ruano, además de confirmar que es en esos momentos cuando Rafael aprovecha su capacidad de deslizarse, en la que es un especialista.

Montecarlo, Godó, Madrid, Roma y Roland Garros son las posibilidades que tendrá Rafael en el 2017 para llegar a los 50 títulos en arcilla y ser el líder en solitario, pero a la vez significa la posibilidad de sacarse la espinita y conseguir su primer trofeo del año, repetir en Montecarlo y refrendarse como “el rey de la arcilla”, apodo que bien se ha ganado.

Rafa llega en un gran momento. Detrás de Federer no hay tenista en mejor forma que el mallorquín y él lo sabe: “estoy jugando muy bien y me encuentro muy cerca de ganar títulos”, comentó a su llegada al principado. No hay duda, el momento de Nadal es ahora.

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Israel Rangel

@Is_Ran2106