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Philippe Croizon, la discapacidad no conoce de imposibles


“Yo tuve un encuentro con la muerte en 1994 y desde ese día vivo tiempo extra, vivo con un bonus”, esa fue la respuesta que dio Philippe Croizon, a La Nación, sobre si tiene algún temor antes de correr el Dakar 2017.

Croizon no es un tipo normal, para nada, y a lo largo de su vida a vivido varios altibajos que hoy lo llevan a competir en una de las pruebas de autos más desgastantes que existen en el mundo. Su vida cambio por completo el cinco de marzo de 1994, en su propio hogar.

Mientras arreglaba la antena de su domicilio, el francés de nacimiento recibió una descarga eléctrica de 2o mil voltios durante casi 20 minutos, antes de que un vecino pudiera llamar para auxiliarlo. El accidente casi le cuesta la vida, pero no fue así. Sin embargo, Philippe tuvo que perder sus cuatro extremidades por las fuertes quemaduras sufridas.

El proceso de recuperación fue largo, como se esperaba, pero Croizon supo levantarse de las adversidades, aunque algunas veces lo dudo. El momento clave para cambiar el chip fue apenas dos meses después del incidente, tras ver por televisión a una nadadora francesa cruzando el Canal de la Mancha. “¿Por qué no lo hago yo?” se preguntó, pero había un pequeño problema: ya no sabía nadar.

Su nueva estructura corporal le impedía hacer las cosas como antes, pero eso no fue impedimento para el francés. Tuvieron que pasar 14 años (1994-2008) antes de que los entrenamientos de natación comenzaran. A partir de ahí, nada detendría a Croizon.

Su primera gran prueba fue la que se había propuesto década y media antes: cruzar el Canal de la Mancha, y lo logró en 2010. Dos años después uniría a los cinco continentes, no dejando de nadar. El mundo pudo ver cómo conquistó los estrechos de Gibraltar, Bering, el Mar Rojo y Papuasia, en 2012.

En 2015, un nuevo reto y una nueva experiencia entraron en la mente de Philippe, quien en ese año decidió disputar el Dakar 2017, no sin antes participar en otras pruebas de resistencia automovilística, como el Rally de Marruecos. 

El llegar hasta este punto no ha sido fácil, sobre todo en el aspecto económico. Sin embargo, gracias al príncipe catarí, Nasser Al-Attiyah (ganador del Dakar 2015) y su inversión de 100 mil euros, el proyecto pudo salir a flote.

¿Pero cómo puede manejar? El automóvil tiene un sistema adaptado con un joystick, el cual puede dirigir con su muñón derecho para acelerar, frenar y direccionar a la derecha o izquierda. Por su parte, el muñón izquierdo lo utiliza para controlar un cuadro de  de mando donde se encuentran las luces. “Es como jugar a un videojuego en una pantalla gigante“, ha dicho en tono de broma el francés.

La primera etapa de la competencia ya se realizó en Paraguay y Philippe demostró que es capaz de conseguir su objetivo. En la parte inicial (termina el 14 de enero) de la prueba concluyó en la posición 51, dejando detrás de él a poco menos de 30 competidores menos.

Sin embargo, pase lo que pase, no importando la posición en la que quede, Croizon ya ha ganado con el simple hecho de estar ahí, después de las adversidades sufridas desde ese lejano 1994 y ser un ejemplo de vida.

¿Hasta dónde es posible que llegue Philippe? “A la luna. ¡Estoy preparado!”, ha bromeado el corredor de Dakar, aunque… quizá después ese sea su próximo reto.

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Israel Rangel

@Is_Ran2106