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Joselito Velazquez, una ruleta rusa de emociones en el 2016


Es normal escuchar que la vida es una ruleta rusa. Unas veces estás arriba y otras abajo, pero Joselito Velázquez vivió “in extremis” esta situación en 2016, donde pasó por lágrimas, goce, enojo, esperanzas y nuevas oportunidades.

El nacido en Oaxaca, pero representante del boxeo cancunense (llegó ahí desde muy pequeño), consiguió refrendar su medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, lo que sirvió como motivación para la cita más importante del siguiente año: los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Sin embargo, Joselito no sabía el gran obstáculo que debía superar meses después. No, no fue un rival en el ring, si no abajo, y uno de los más respetables: la lesión. “Estaba en Londres, en la Serie Mundial, de repente sentí que el hombro derecho se salió de su lugar”, comentó el pugilista a EFE.

A partir de ese momento, el oaxaqueño comenzó a remar contracorriente, consciente de que Río 2016 estaba a escasos seis meses de iniciar y de que la recuperación no suele ser sencilla e incluso ha retirado a boxeadores. Esa fue la primera caída de la que tuvo que reponerse en el año.

Sin pasar por el quirófano, Velázquez fue recuperándose poco a poco y estuvo listo (no al 100%) para el preolímpico de Bakú en junio, aunque ahí no pudo sellar su pase a la justa, y tuvo que esperar su última oportunidad en Venezuela, donde confirmó su boleto para estar en Brasil, justo un mes antes de que iniciara el evento olímpico. Joselito estaba de pie.

Ya en Río de Janeiro, las expectativas en el boxeo eran bastantes, pues desde Sydney 2000 no se veía a seis peleadores luchando por una medalla. Joselito era la mayor esperanza de México y en su primera oportunidad no falló ante el argentino Leandro Blanc.

La oportunidad de seguir avanzando era latente, pero debía superar al uzbeko Hasanboy Dusmatov, algo que no pudo lograr, esa derrota el despidió al oaxaqueño con un sabor amargo. “Solo faltó que me diera un beso, el oficial le dijo tres veces que era la última en que le advertía que no abrazara pero jamás hizo nada y no pude boxear”, reclamó el mexicano después de su derrota. Nuevamente regresaba a la lona en el 2016.

Velázquez sabía que esa oportunidad no regresaría y una medalla olímpica jamás estará en sus vitrinas, pues antes de Río decidió dar el salto al profesionalismo cuando acabara su participación en tierras cariocas, situación que se confirmó el pasado mes de octubre al firmar contrato con la empresa japonesa Promociones Teiken.

“Siempre había soñado con este momento, ahora me siento en una nueva etapa de mi vida y trabajaré fuerte para ser campeón mundial y hacerme de un nombre en esta etapa de mi carrera”, comentó Joselito. Volvía a estar de pie una de las mayores promesas de boxeo mexicano.

Siguiendo los pasos de otros peleadores que también fueron olímpicos, como Óscar Valdez y Abner Mares, el oaxaqueño regresa a donde inició todo para él, Cancún. En el estado caribeño, protagonizará su primera pelea como profesional en peso mosca, cuando enfrente a Eduardo “Chiquilín” Casimero.

“Quiero dar un gran espectáculo y demostrar de lo que estoy hecho empezar con el pie derecho mi camino en el profesionalismo y pensar seriamente en ganar el título posteriormente”, mencionó el joven debutante, quien ve al nerviosismo como el principal factor en contra.

Joselito buscará dejar atrás esa ruleta rusa en la que se vio inmerso en todo el 2016. Con su primera pelea a nivel profesional tiene la oportunidad de comenzar una carrera ascendente, aunque también es cierto que no siempre estará en la cima. Sin embargo, ha demostrado tener la calidad y carácter para sobreponerse de cualquier caída, por más fuerte que sea.

 

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Israel Rangel

@Is_Ran2106