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Un desfribilidor, el legado que dejó Antonio Puerta


El 26 de noviembre de 1984, hace justo 32 años, nació Antonio Puerta, su nombre le dio la vuelta al mundo para bien y mal: el español era lateral, a los 22 años sufrió (dentro de la cancha) un desmayo que terminó en un paro cardiorrespiratorio que le costó la vida dos días después del incidente, en el 2007.

Han pasado nueve años desde ese accidente fatal en el futbol, pero quizá sea bueno preguntarnos, ¿qué dejó la muerte de Antonio?

El fallecimiento del jugador sevillano terminó en múltiples reconocimientos, como una estatua en la entrada de la ciudad deportiva del Sevilla y la organización del Trofeo Antonio Puerta, que era jugado entre su club y otro equipo español (hasta el 2016, edición disputada contra Boca Juniors).

Sin quererlo, Puerta también le ha dado nombre a una calle del barrio de Nervión, donde creció y se desarrolló como futbolista. Sin embargo, el legado más importante lo dejó en donde se desempeñaba: en la cancha y curiosamente por el mismo motivo por el cual perdió la vida.

“Si estoy vivo es por Antonio Puerta”, fueron las palabras que Miguel García dijo en una entrevista después de sufrir un infarto en el campo.

En 2010, al igual que el sevillano, García (perteneciente al Salamanca en ese momento) padeció un ataque al corazón y estuvo muerto por “25 segundos”, hasta que pudo reaccionar después de que le aplicaran descargas con un desfribilador, el instrumento pudo estar ahí gracias a una normativa que emitió la liga española tras el accidente de Puerta.

Después del susto que dio el ex Salamanca, el tener un desfribilador en la cancha se volvió obligatorio para todos los clubes, con la intención de proporcionar la atención médica inmediata, como no sucedió con el defensa fallecido.

Después de nueve años de ausencia Puerta dejó un trofeo y calle con su nombre, la obligación de tener un desfribilador, pero también se encargó de demostrar que la muerte puede llegar en los momentos que menos se esperan y en el lugar más inesperado o en el más querido, como lo era para él fue la cancha de futbol.

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Israel Rangel

@Is_Ran2106