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#Luchas

A golpes y marrullerías, la convivencia de la lucha libre y la política


Aunque la lucha libre y la política son muy similares, su vida a la par no suele ser benéfica para ambas partes.

“Los invito a dar esta lucha sin miedo, allá afuera andan dando vueltas los que tienen miedo… los vamos a sacar del ring”. Esta declaración puede ser tomada de cualquier encordado de lucha libre a lo largo del país y si imaginamos un poco, sin duda sería de un luchador técnico. La verdad, es que quién la emitió fue la candidata del PAN al gobierno del Estado de México: Josefina Vázquez Mota.  

Pueden parecer mundos muy lejanos, pero la lucha libre y la política tienen muchas semejanzas. Ambos fenómenos conviven con el espectáculo, las palabras son muy importantes para llamar la atención, existen “bandos” en los que saltan los protagonistas y los golpes (físicos o ataques verbales) siempre están presentes.

Es tanta la relación entre el pancracio y la arena política que llegan a vivir muy cerca muchas ocasiones, ya sea que los luchadores busquen un cargo gubernamental o que los enmascarados sirvan de apoyo publicitario para un político.

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“LUCHADORES SOCIALES”

A Atlantis lo hemos visto sostener luchas históricas, en las que la sangre corre y los cinturones están juego, además de funciones de aniversario del CMLL con apuesta incluida.

Difícil imaginar al mítico “Rey de la Atlántida” entregando volantes en un mercado, pero gracias a la política hemos sido testigos de eso. No es que digamos que está mal, pero que los luchadores salgan al ojo público para expresar su apoyo hacia un candidato es una moda de varios años en las que el mundo de la burocracia pide la ayuda del pancracio.  

¿Por qué los candidatos se apoyan en los luchadores?. Simple, la popularidad del deporte espectáculo, la imagen de los luchadores y lo arraigada que está la lucha en la cultura mexicana.   

Según la encuesta de Futbol y Deporte de Consulta Mitofsky en 2017, la lucha libre es el quinto deporte más popular en el país detrás del futbol, box, beisbol y basquetbol. Si a esto le sumamos el aspecto heroico que se ha formado de los luchadores técnicos a través de los años con películas y programas pensaríamos que es una fórmula ganadora.  

Durante la campaña de Josefina Vázquez Mota, que por el Partido Acción Nacional buscó la gobernatura del Estado de México, varios luchadores tuvieron labores de apoyo apareciendo en sus comerciales, emitiendo declaraciones en sus redes sociales, luchando durante los mítines o simplemente entregando publicidad como lo hizo Atlantis.

Junto al “Ídolo de los Niños”, otras figuras del cuadrilátero también fueron “teloneras” de Vázquez Mota: Marco Corleone, Mr. Niebla, Último Guerrero y Negro Casas.     

En un estado vecino, pero dos años antes, la escena fue muy similar. Durante las campañas para gobernador del estado, el candidato por la Coalición “Querétaro Nos Une”, Roberto Loyola Vera, fue apoyado por una figura del pancracio: Blue Demon Jr.   

“Esta vez yo voy de azul, esta vez yo voy como la mayoría de ustedes, quiero que gane Querétaro. Por eso yo voy con Loyola”, declaró el Demonio Azul a través de un video en sus redes sociales.

Y aunque las leyendas han estado de su lado, tanto Vázquez Mota como Loyola Vera recibieron el conteo de tres a raz de lona perdiendo sus batallas.

Al parecer, los casos de éxito surgen cuando el político en cuestión se mete al encordado y no viceversa.

El ejemplo más claro es el del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El republicano, antes de ocupar el puesto más importante en el país más poderoso del mundo, fue partícipe en algunas funciones de lucha libre cuando tuvo un feudo con Vince McMahon. Recordemos su histórica participación en Wrestlermania 23 donde dejó sin cabellera al mandamás de la WWE.

De este lado del Río Bravo, quien tuvo un “papel” dentro del encordado fue el actual gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, quien en uno de sus spots de campaña figuraba como “El Bronco” (con un actor, pero bajo su nombre), un luchador independiente que enfrentaba las injusticias de los rudos: El Demonio PRImero y su cómplice Averno de Sangre Azul.

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UN NUEVO PANCRACIO

Los cinturones y venganzas puede ser el máximo “alimento” de los luchadores, aunque muchos de ellos pueden aspirar a crecer más allá de las cuerdas. Son pocos, pero existen quienes cambiaron las arenas luchísticas por las de los congresos.

El caso más reciente es el de Kane, luchador de la WWE, que en abril de 2017 se registró en la contienda para alcalde de Knox, Tennessee, donde vive desde hace más de 20 años.

Glenn Jacobs (su nombre de pila) presentó su campaña bajo el lema: “Lighting The Way For Our Future” (Iluminando el Camino Para Nuestro Futuro) y tendremos que esperar hasta el 1ro de mayo de 2018 para saber si El Demonio Rojo logró ocupar el puesto.

Kane, Glenn Jacobs, candidato en Tennessee

También en los Estados Unidos se ha dado un fenómeno singular, donde tras bromear en muchas ocasiones que le gustaría ser presidente, alguien ya registró a Dwayne Johnson “The Rock” como candidato presidencial para 2020. Bueno, si Trump hoy es presidente cualquier cosa puede suceder.  

 

En México existen pocos casos de luchadores que se mueven a la política, una de ellas fue la ruda y muy popular Martha Villalobos, quien buscó en 2015 una diputación en Ecatepec, Edomex, por el Partido Encuentro Social. Al final, Villalobos perdió la lucha con tan solo el 6% de los sufragios.  

A final de cuentas, aunque la lucha y la política son mundos muy similares, su combinación pocas veces es benéfica para alguna de sus partes, es mejor que los luchadores se dediquen a los golpes y los políticos a las marrullerías.

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Ángel Mario Martínez

Periodista Deportivo, amante de las MMA, Kokiri por adopción y Friki con aspiraciones de ser maestro Pokemón @angelmariomtz