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#Luchas

De la WWE a los reality shows, el legado de la dinastía Garza se mantiene vivo


El apellido Garza sigue vivo, pero hace unos años se fue (quizá) uno de sus mayores exponenetes en los últimos años: Héctor Garza. En la actualidad es Garza Jr., quien lo mantiene en los pancracios mexicanos.

La lucha libre no se puede entender sin las dinastías. Sin en esas familias que han hecho historia en el pancracio y que el ring los ha hecho figuras. Los Brazos, los Wagner y los Villanos son algunos de los mejores ejemplos que se pueden nombrar, pero en los últimos años (a la par) existe una familia que se ha consolidado para ser una de las más notables del mundo luchístico: la dinastía Garza.

Humberto Garza en los años cincuenta fue quien dio inicio a este legado que ha pasado por varios nombres, cada uno de ellos destacando en el cuadrilátero. Sin embargo, dentro de todos los años en la cima de la lucha libre, hay uno de ellos que llevó el apellido a una de sus etapas más gloriosas. Hablamos de Héctor Garza.

El Querubín, como se le conocía a Garza, comenzó a despuntar en el pancracio mexicano de una forma trepidante, ganando cabelleras de luchadores históricos como El Brazo, Satánico y Rambo, lo cual le permitió que el Consejo Mundial de Lucha Libre se fijara en él y lo contratara.

Como en muchos casos, Garza pasó del CMLL a la competencia directa de esta empresa: la AAA. Durante su estancia en la Asistencia, Asesoría y Administración tuvo la oportunidad de participar en la WWF (hoy WWE) en Royal Rumble, uno de los eventos estelares de la organización estadounidense, aunque no ganó. Eso sí, eso le sirvió para que meses después fuera contratado por la WCW, uno de las marcas de la WWE, donde se mantuvo por un tiempo.

Ya de regreso en los cuadriláteros mexicanos, Héctor Garza Jr se mantuvo en la élite en diferentes empresas sosteniendo rivalidades muy importantes, como la que tuvo con el Hijo del Perro Aguayo, aunque años después dejarían atrás sus diferencias y formarían parte de los Perros del Mal, un grupo histórico de la lucha libre azteca.

En 2012, el Querubín anunció que debía dejar los cuadriláteros por un cáncer pulmonar que le habían detectado y era necesario poner todo su esfuerzo en la superación de la enfermedad. Sin embargo, tras meses de luchar contra la dura enfermedad, Garza no pudo salir victorioso y falleció en 2013, dejando detrás un legado y apellido muy difícil de ocupar.

Pese al deceso de Héctor, la dinastía Garza se mantiene en los medios y en el gusto de la gente, gracias a Garza Jr., de quien en su momento se pudo dudar de la seriedad en la lucha libre, pues fue parte de un reality show donde se despojó de su máscara (que muchos la vieron como falta de respeto) y pasó a usar su nombre actual.

Pese a lo anterior, el “nuevo éxito” de la legión Garza supo recomponer su camino e incluso fue buscado por la WWE, así como le sucediera al Querubín, para hacer tryouts en la empresa.

Con la responsabilidad que da el apellido, hoy Garza Jr. ha sabido mantener el respeto de su legado arriba de un ring, pero sobre todo, sigue enalteciendo la memoria de Héctor, quien aún se le recuerda dentro de los pancracios mexicanos.

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Israel Rangel

@Is_Ran2106