Link copiado al portapapeles
#Futbol

Las ligas inferiores de Argentina son de las más exóticas del mundo


En la localidad de la Campana, justo en la Avenida Mitre, marcado con el número 1751 se encuentra el estadio conocido como “El Coliseo de Mitre y Puccini”, inmueble que alberga al Villa Dálmine de la Primera B del futbol de Argentina. Club que el pasado fin semana estuvo a punto de golpear al árbitro central del partido, todo porque decidió terminar el encuentro cuando el conjunto hacía un contragolpe que les pudo dar el triunfo.

La frustración de los futbolistas fue tanta que el nazareno Julio Barraza tuvo que correr hasta que los policías lo resguardaron. Esto es tan solo uno de los episodios que suelen suceder en las categorías de ascenso en el futbol de Argentina. En lo que va del año se han presentado por lo menos tres casos de violencia: dos contra árbitros y uno contra un entrenador.

Pero llama la atención que en las categorías inferiores reconocidas por la AFA sucedan este tipo de situaciones: agresiones, asistencias de gol por parte de los árbitros, desempleo, historias de superación y perros tirando a los jugadores en la cancha.

La más reciente sucedió en la Zona 6 Federal C de la Liga Nacional Paranaense. Un jugador agredió un árbitro y fue escoltado hasta los vestidores para ser detenido por la policía que se encontraba resguardando el recinto. No ha sido todo, en la Liga Cordobesa de Futbol un jugador amenazó de muerte a su entrenador para exigirle la titularidad. César Pagani, sacó un revolver y amenazó de muerte a Christian Neira, su estratega, quien tras lo sucedido renunció a su cargo.

Así transita el fervor por un deporte que en Argentina se ha llevado hasta los extremos. Pasó de agresiones en la grada a que los mismos protagonistas del juego ejerzan la violencia en el terreno de juego.     

En 2017, el Club Juventud de Pergamino fue descendido y desafiliado por un año, debido a que sus integrantes propinaron una brutal golpiza a la terna arbitral del Torneo Federal B. Aquí las comparaciones no entran, solo que suena extremista y hasta sorprendente que este tipo de acciones se realicen en una liga profesional. ¿No existen las medidas de seguridad? O ¿la afición rebasa el límite de un deporte?

Claro, como en cualquier lugar también existen los momentos alegres. Por ejemplo, en julio pasado Alejandro Benítez, quien jugaba para Central Larroque de la Quinta División, decidió retirarse para donarle parte de su hígado a su sobrino. Una historia conmovedora que dio la vuelta al mundo debido a la gran acción. La parte más cómica (que se ha convertido en algo repetitivo) es que los perros invadan el terreno de juego e incluso han tacleado a futbolistas.

Cosas tristes, inusuales y cómicas, todo un combo que ofrece las múltiples ligas inferiores a la Primera División de Argentina. Esto es una muestra de la afición al futbol que se ha llevado al extremo en uno de los países más futboleros.   

Link copiado al portapapeles

Jair Toledo

Reportero deportivo en busca de datos y la realidad. Conocedor del futbol amateur, tercera división, segunda división y Ascenso MX. Oaxaqueño de corazón... @jaairzon