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#Futbol

Riquelme, un hombre de magia en la cancha y pifias fuera de ellas


Y así podemos seguir recordando al hombre de la habilidad para pisar el balón, para enganchar a la afición y de la cortesía para impactar el balón.

La primera vez que observé a Juan Román Riquelme, lo vi en fallando un penal, si, por imposible que parezca mi primera impresión de él fue de errando desde los once pasos. Se jugaba el partido de vuelta entre Villarreal y el Arsenal de las semifinales de la UEFA Champions League. Si anotaba el Submarino Amarillo accedía a la prórroga para buscar el pase a la final.

Hasta ese momento Riquelme y Forlán eran los grandes referentes del equipo, y los hombres que se encargaron de llevar al Villarreal hasta las instancias más importantes de la Liga de Campeones de la UEFA. Era el minuto 88, el número 8 se colocó frente a la portería y decidió tirarla al lado derecho, pero inesperada el portero argentino Lehmann atajó el balón y la final fue para el Arsenal.

Después de esa jugada Juan Román Riquelme no entró en planes para el Villarreal y su destino fue Argentina. Su país lo recibió con las manos abiertas, Boca Juniors vio la manera de intentar pagar 15 millones de dólares, cantidad que nunca ha pagado por ningún otro futbolista, los hizo campeones y ahí es querido por siempre, un escalón abajo de Maradona, pero arriba de Carlos Tévez.

Si hablamos de los hombres que han portado la casaca número 10 de Argentina, tenemos que poner a Riquelme como uno de los máximos exponentes. En total tuvo 30 apariciones con la playera número 10, anotando 26 goles, la mayoría de tiro libre, penal o quitándose a un sin fin de rivales y definiendo frente al marco.

El Topo Gigio, como le apodan en Argentina no es solo mago con la pelota, también tiene sus situaciones caóticas y chistosas. Sus compañeros recuerdan que en una ocasión Riquelme lanzó un pelotazo directo a la cabeza de Carlos Bianchi, después impactar con la bola al entrenador el jugador se desentendió para seguir corriendo por la banda, otra más fue con la selección. Riquelme recibió un pase y tropezó, rápidamente se acomodó como si estuviera tomando el sol.

 

Pero también tiene sus momento grises. Cuando el presidente de Boca Juniors no le quería renovar su contrato anotó un excelente gol, para festejar corrió al mediocampo y puso su manos en sus orejas, haciendo alusión a que no escuchaba las razones para que no le renovaran el contrato. Su primera expulsión metiendole un puñetazo a su rival y hasta un descontento con su entrenador al sacarlo de cambio.

La más sonada cuando le gritó a un niño un gol, momentos antes el infante lo insultó desde las gradas. Para festejar corrió hacia la grada y le festejó el gol en la cara lo que provocó que los hinchas de Boca quisieran golpear al niño por su actitud.

Y así podemos seguir recordando al hombre de la habilidad para pisar el balón, para enganchar a la afición y de la cortesía para impactar el balón. Riquelme es el segundo mejor diez de Argentina.

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Jair Toledo

Reportero deportivo en busca de datos y la realidad. Conocedor del futbol amateur, tercera división, segunda división y Ascenso MX. Oaxaqueño de corazón... @jaairzon