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#Futbol

IPN y el eterno anhelo de decir “presente” en el futbol mexicano


El IPN tiene una deuda pendiente con el deporte más importante de México: el futbol. Han pasado años desde que la institución tuvo un representativo.

El deporte está lleno de rivalidades a “muerte” y en México no pueden faltar. Una de las más significativas se da en el futbol americano, gracias a las instituciones educativas públicas más importantes del país: la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Sin embargo, para los aficionados aún hay una deuda pendiente entre ambos e involucra al deporte más practicado, el futbol.

Si bien es sabido que la UNAM tiene en los Pumas a su equipo representativo, no podemos decir lo mismo del IPN, que al paso de los años no ha encontrado la posibilidad de tener un club en el balompié nacional, aunque la historia no siempre ha sido así.

En la década de los años cincuenta, el futbol de la UNAM y el Poli nacieron a la par, cuando se estableció que ambos equipos serían los equipos que representativos del Distrito Federal y arrancaron actividades en la Segunda División.

Como podía esperarse, las dos instituciones tuvieron problemas para formar sus proyectos y estuvieron permanentemente en los puestos de media tabla para abajo. Para su suerte, no había una categoría más abajo.

En 1957, después de tres años desde su fundación, y con constantes resultados desfavorables, ambas instituciones decidieron separarse un momento del futbol para reestructurarse y solidificar sus proyectos. Un año posterior a esa decisión, la única escuela que regresó a competir fue la UNAM y el Politécnico se quedó en el limbo, sin saber definir su futuro en el balompié mexicano.

No fue hasta 1978 que el IPN decidió volver a ser parte del futbol cuando adquirió los derechos del equipo Atletas Campesinos. Sin embargo, nunca utilizaron alguna vestimenta o los colores distintivos de la casa de estudios que los hiciera sentir identificados con la comunidad politécnica, por lo que se podría decir que el Poli se quedó sin balompié profesional desde finales de la década de los cincuenta y con ello eliminando la posibilidad de ver un clásico universitario, como sucede en futbol colegial de la ONEFA.

Han pasado casi sesenta años desde que un equipo del Instituto Politécnico Nacional, avalado por la federación, no pisa una cancha de futbol. Sin embargo, en época recienta, la controversia no ha dejado de rondar el nombre de la institución guinda, desde el 2013 existe un conjunto llamado F.C. Politécnico el cual usa el nombre, los colores y hasta el escudo de la institución, el característico burro blanco, aunque la escuela se ha desvinculado completamente y ha asegurado que no tiene ninguna relación con el club.

La franquicia que actualmente milita en la Segunda División, en efecto, tiene todo lo representativo del IPN, pero “no están autorizados para utilizar sus elementos de identidad institucional, tales como nombre, escudo, emblemas, colores y mascotas”, esto de acuerdo a la propia casa de estudios.

La idea de formar este equipo nació por un grupo de empresarios encabezados por el ingeniero Raúl Milton Vargas quien se convirtió en el presidente de la franquicia. Vargas asegura que todo el proyecto está protegido legalmente y si bien no son Instituto Politécnico Nacional, sí representan a la comunidad.

El Poli ha mantenido su postura de no querer reconocer a este nuevo equipo de futbol y se deslindó de todo lo que se le pueda relacionar. Además, la casa de estudios ha advertido a los dueños que, en dado caso de continuar, se deberán atener a las “consecuencias de derecho que tendrán que ser sometidas a las autoridades competentes”.

Entre que son peras o son manzanas, el F.C. Politécnico sigue siendo parte del futbol mexicano institucionalizado y jugó el Clausura 2017 en la Segunda División Premier. Aunque no tuvo un buen desempeño (lugar 35), su idea de “futbol atómico”, basado en la ciencia y que se caracteriza por no jugar con delanteros, es su principal apuesta para llegar a la Primera División en 2020, de acuerdo al director técnico del club Miguel Ángel Limón Limonache.

Sea quien sea el ganador del problema legal entre el IPN y los dueños del equipo, parece que la idea de tener un equipo por parte de esta casa de estudios puede resultar realmente atractiva, pues si con el futbol americano se ha generado una rivalidad realmente intensa, no es difícil imaginar lo que puede llegar a provocar en el soccer.

Por desgracia, un clásico universitario entre la UNAM y el Poli en la Liga MX parece todavía un sueño muy lejano. Eso sí, ver este duelo en categorías inferiores no suena tan descabellado. Algo es algo, ¿no?

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Israel Rangel

@Is_Ran2106