Link copiado al portapapeles
#Futbol

Catalunya vs Euskadi: ¿un duelo autonomista?


En un rincón de Bizkaia, ahí donde los caseríos se construyen sobre verdes laderas que recuerdan a Gales, once incansables entrenaban a ritmo del anhelo independentista de su nación, es decir, el País Vasco. Un poco más abajo y a la derecha, tal vez aprovechando el buen tiempo de Barcelona, pero seguramente inspirados por un viaje reciente a Besalú, otros once trotaban con el impulso de una frase que condensa un deseo bien conocido en esas tierras: ¡República Catalana! Son las selecciones de fútbol de Euskadi y Catalunya, que el 26 de diciembre de 2015 en el Camp Nou midieron sus fuerzas en un partido con larga historia y, sobre todo, un significado político profundo.

Para sorpresa de algún despistado, lo que sazonó la atmósfera del encuentro no fue la rivalidad entre ambas escuadras –que de existir no pasa de lo meramente deportivo–, sino el mensaje que mandaron a un ausente, o sea, al gobierno del Estado Español. Dicho mensaje va de la siguiente manera: así como México e Irlanda juegan con sus respectivos equipos nacionales, Euskadi y Catalunya, dos países a la par de cualquiera, también pueden hacerlo y, de hecho, lo hacen. Esto lo supieron los aficionados de la grada, quienes en todo momento hondearon centenares de esteladas e ikurriñas.

El partido terminó con un gol a favor de los euskauldunes, marcado por Aritz Aduriz, luego de un vaivén constante en el que los guardametas vieron actividad peligrosa en sus puertas. No obstante, el saldo final del encuentro, ese que no apareció reflejado en el marcador eléctrico del estadio, consistió en la reivindicación identitaria de dos culturas históricamente vapuleadas. Por eso, este duelo decembrino nos remitió a un hecho que, de vez en vez, se nos escapa a quienes disfrutamos el deporte de las patadas: el fútbol no constituye una esfera separada del mundo, sino una actividad que refleja las tensiones y contradicciones sociales del último.

Al margen de los deseos autonomistas, sólo nos queda aplaudir la celebración de partidos como este. De tal forma que nos despedimos como probablemente lo hicieron quienes vieron el partido desde un bar en el barrio de Vila de Gràcia en Barcelona y, así mismo, como posiblemente brindaron los habitantes de Hondarribia, esto es, con dos palabras que sustituyen al “adiós” y al “salud” en castellano: ¡adeu i txotx!

Por. Alonso Pi

Link copiado al portapapeles

Alonso Pi

Amante de la tortura matutina, disfruta correr a las 6 am en el máximo santuario del smog y los malos conductores, es decir, la Ciudad de México. @@alonso_pi