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#Futbol

¿Lesiones? ¿Pagos? No, el mayor miedo siempre será el descenso


La Liga MX está de regreso. Con ella vuelven nuevas ilusiones, ganas de triunfo, metas, tropiezos y, sobre todo, miedo. Sí, este semestre se jugará el Clausura 2017 y al final de la campaña un club quedará señalado para toda su historia por un motivo: el descenso.

El torneo comenzará con tres equipos peleando por no bajar de categoría: Morelia, Veracruz y Jaguares (hay más), conscientes de que llegar al Ascenso MX representa un golpe fuerte para la entidad. Sin embargo, nos podemos preguntar, ¿qué tanto pierde un equipo cuando deja el máximo circuito? ¿Y sus jugadores?

Para el equipo en general, bajar a la liga de plata significa la pérdida de grandes cantidades de dinero, distribuidas en diferentes aspectos como el valor de la franquicia, baja en la venta de boletos, el “abandono” de los anunciantes y, en casos más graves, la desaparición, como lo sucedido con los Indios de Ciudad Juárez.

Sin embargo, en lo anterior no se considera a la materia prima: los jugadores. ¿Qué pasa con ellos? ¿A dónde van? ¿Cómo son su carreras?

“El jugador pierde prestigio”, declaro Rubens Sambueza cuando vivía momentos difíciles con Estudiantes Tecos en 2012.

Humberto Hernández, portero de Leones Negros en 2015, convive con las declaraciones del argentino, ya que “el jugador es el que más pierde, te devalúas mucho y sin representante que te pueda acomodar, el descenso acaba con la carrera de jugadores”, aseguró para El Financiero. Así de trágica puede ser la historia.

Pese a las palabras de Hernández y Rubens, también es cierto que no para todos es igual, pues en muchas ocasiones los extranjeros, jugadores con basta experiencia o con un alto salario (que el equipo ya no podrá cubrir) terminan por dejar al equipo para fichar por otro en el máximo circuito, ya sea de México o del extranjero.

“Un descenso te marca, sobre todo a los jugadores que no tienen tanta trayectoria, los que tienen algún renombre o experiencia no pagan los platos rotos y tienen más posibilidades de acomodarse en un equipo” , aseguró Adrián García Arias.

La declaración de García toma mayor fuerza si se considera a los jugadores extranjeros que descienden, pero terminan por volver a subir. Un ejemplo claro es el propio Rubens Sambueza, quien en 2012 terminó descender con el modesto Tecos, para ser rescatado inmediatamente por el América y terminar conquistando varios títulos con el cuadro azulcrema en tres años.

En contra parte de los extranjeros con experiencia, están los jóvenes mexicanos. “Te devalúas y no te pagan igual”, mencionó García Arías.

Luis Martín vivió en carne propia esa situación. Siendo parte del equipo sub-17 del Necaxa, le tocó sufrir el descenso en 2007 y terminó por depender económicamente de su familia. “Me daban mil 500 mensuales, eso no te alcanza para nada”, comentó para ESPN.

Y al final del camino, después de descender, no encontrar oportunidades o tener poco más de mil pesos en la cartera, está el cansancio (quizá) más importante: el psicológico. “A veces no puedes ni dormir, no sabes si vas a seguir con el equipo si desciende”, aseguró Tomás Campos, ex integrante de Indios.

Como se puede ver, la historia no es nada sencilla, ni para la institución en general, ni para los jugadores. La pérdida es en todos los aspectos que rodean a un club de futbol y es justamente en ese “infierno” en el que están involucrados Morelia, Jaguares y Veracruz.

Quizá en seis meses este tipo de declaraciones la esté dando Moisés Muñoz, que pocos meses de diferencia pasaría de jugar ante el Real Madrid, a disputar un férreo duelo contra los Alebrijes de Oaxaca (ponga el nombre que usted prefiera del Ascenso MX).

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Israel Rangel

@Is_Ran2106