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#Futbol

América vs Tigres: ¿Dónde estuvo la diferencia?


La final de hoy es un juego de pequeñas diferencias positivas. La diferencia entre un entrenador que ha dado resultados y ganado títulos y uno que ha construido una escuela. La diferencia entre el equipo más poderoso de la liga históricamente, y el que es probablemente el más poderoso de los últimos años. La diferencia entre un portero bueno porque arriesga y uno bueno porque no arriesga. La diferencia entre Gignac, el delantero extranjero más carismático de la liga, y Oribe, el delantero mexicano más carismático de la liga.

Estas son las diferencias que nosotros esperamos ver en el juego, pero para la gente que va llegando al estadio, ¿dónde estará la diferencia entre América y Tigres en esta final de ida del Apertura 2016?

Mary, 40 años: “En la fuerza”.

Arturo, 28 años: “Gignac va a ser la diferencia”.

Alfredo, 38 años: “Michael Arroyo va a ser la diferencia”.

Gustavo, 23 años: “Las individualidades del América”.

En un juego que involuciona parece que la verdadera diferencia está en el arbitraje cuando se señala un dudosísimo penal a favor del América. Pero en una situación extraordinaria, se hizo la justicia en un penal. Oribe falla y el juego sigue virgen de anotaciones.

El juego que empezó movido se ha convertido en un acertijo de cerraduras. Pero Arturo tenía razón, la diferencia sale de las botas de Gignac, caracoles de suflé y puntapié de croisant. La diferencia en el Azteca está en los sabores, mientras en Tigres disfrutan del postre del francés, el América sabe amargo al medio tiempo, gana el local.

El principio del segundo tiempo le da más razón a doña Mary que ha nadie. Se disputa el partido en la fuerza, y no precisamente porque haya golpes. En la fortaleza mental de no desconcentrarse, en la fuerza de piernas de correr más de lo esperado. Pero para que la diferencia esté en la fuerza tiene que guiñar la técnica. Gol de Bruno Valdés en tiró de esquina. Terremoto en el Azteca y regreso de nuevo a la fuerza hasta que termina el partido.

Nos acercamos a la gente para preguntarle dónde vio la diferencia al terminar el juego:

Rodrigo, 28 años: “La diferencia fue que el América no atacó tanto, por eso empataron”.

Daniel, 23 años: “La verdad no hubo tanta diferencia entre el planteamiento de los dos equipos”.

Ramiro, 38 años: “La diferencia fue que le faltó garra a los jugadores del América. Ya no han llegado buenos extranjeros”.

Da la impresión de que la gente no sabe qué pensar del partido, algunos medio festejan, algunos medio de desmotivan. Nadie está vuelto loco ni para bien ni para mal. Parece que en este juego de diferencias terminó neutralizándose la pasión.

Por: Pedro González M.

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Adriana Barrón

Periodista. Deportes todo el día, todos los días. Cubro futbol femenil desde 2012. Fan del basquetbol. @adribarronr