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#Futbol Americano

Houston es una “zona de guerra” de americano y refugiados


Los ojos del mundo están puestos en Houston, Texas, pero por las razones equivocadas. Más allá de la faramalla y el espectáculo que promete ser el evento deportivo del año, el Super Bowl LI, está la complicada situación migratoria para miles de residentes con ascendencia musulmana en una ciudad que puede presumir de ser la que tiene más refugiados en los Estados Unidos.

Hace apenas unos días los medios de comunicación mostraban al mundo lo que sucedía en el Aeropuerto George Bush, musulmanes detenidos por las autoridades sin poder ingresar a la unión americana mientras cientos protestaban en el lobby y abogados ofrecían sus servicios de manera gratuita a los recién llegados.

La orden ejecutiva que firmó el viernes pasado el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sobre prohibir la entrada al país a personas provenientes de Irán, Irak, Siria, Sudán, Somalia, Libia y Yemen, así como el ingreso de refugiados, afectó hondo en el corazón de la ciudad texana donde apenas el 50% de la población es blanca (datos del censo de 2010) y es epicentro de una mezcla de muchas culturas.

Mientras muchas pláticas en las calles de Houston son sobre quién ganará el Super Bowl entre los Atlanta Falcons y los New England Patriots, muchas otras son sobre como combatir las decisiones xenofóbicas de su presidente. Una de las personas más ocupadas en este rubro es Sara Kauffman, directora del Centro de Servicio a Refugiados de Texas.

“Creo que el 28% de nuestra población es de ciudadanos nacidos fuera del país, es decir que tenemos a personas de todas partes del mundo. Houston es muy confortable para las personas con distintas religiones y diferentes partes del planeta”, declaró para el sitio norteamericano SBNation.com.

Estados Unidos era el país que más refugiados acogía al rededor del mundo, según datos de la ONU entre 2010 y 2014 recibieron el 71% de ellos, es decir, que por cada mil que buscan ser ubicados, 700 llegan a la nación de “las barras y las estrellas”.

De los 50 estados, Texas es en el que más llegan a establecerse refugiados según el Departamento de Estado, recibiendo 75 de cada 700 que llegan al país, siendo Houston el principal destino, por cada mil refugiados entrando a los Estados Unidos, 30 viven la zona donde residen los Texans.

Y aunque parezca que el Super Bowl LI de la NFL pinta para ser un distractor de la política nacional, el evento resulta benéfico para miles de refugiados que, al tener que comenzar de cero sus vidas en otro país, toman los trabajos de servicio que en muchas ocasiones los nativos desechan.

Miles de musulmanes se han unido como voluntarios y como elementos de trabajo para esta semana de fiesta en el emparrillado, desde elementos de seguridad, meseros, aseo y logística, según datos del Centro de Servicio a Refugiados de Texas, representando una oportunidad de mejorar en una nación que parece cerrarles las puertas.

Mientras en las calles y aeropuerto las protestas son sonoras, en el emparrillado parece una zona de silencio en cuanto al tema. Tom Brady, mariscal de campo de los Patriots quien busca su quinto anillo de campeón y alargar su leyenda en la NFL, ha sido señalado como “amigo” y hasta persona cercana a Donald Trump. Durante el día con los medios, el QB fue cuestionado en varias ocasiones sobre su relación con el actual Presidente, ante esto solo bajó la mirada, tomó sorbos de agua y desvió la preguntas hacia un nuevo reportero. No es un buen momento para apoyar a su amigo en tierra de refugiados.

Sin embargo, solo un  hombre enfundado en el jersey que comparte los colores con los de la bandera norteamericana levantó la voz. Martellus Bennett, ala cerrada de New England, se atrevió a ser profeta y dijo que de ganar el trofeo Vince Lombardi no acudiría a la tradicional recepción en la Casa Blanca del equipo campeón con el presidente. “No apoyo a la persona que ahora vive allí”, declaró.

El domingo la pirotecnia, la música y el football llevarán la atención del planeta a un pequeño punto de la ciudad de Houston, Texas, esto mientras a unas calles de ahí se vive una verdadera batalla por lo que es realmente importante y que quizá llegue a ser inadvertido: la batalla por los derechos de personas en situación de emergencia.

 

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Ángel Mario Martínez

Periodista Deportivo, amante de las MMA, Kokiri por adopción y Friki con aspiraciones de ser maestro Pokemón @angelmariomtz