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#Beisbol

“El pasatiempo de América” necesitó que los niños crecieran más rápido


En la Serie de Campeonato de Liga Americana en 2007, los Indians de Cleveland y los Boston Red Sox se fueron al partido definitivo: el juego siete. En el día de descanso entre la tercer y última victoria de los patirrojos antes de su título, el San Francisco Chronicle liberó una lista de jugadores reportados con uso de sustancias ilegales. Dos meses más tarde, se confirmó la investigación: el reporte Mitchell hizo su aparición.

A partir de otra publicación del Chronicle en la que se liberó información sobre un supuesto dopaje de Barry Bonds, Jason Giambi y Gary Sheffield, el comisionado y recién incluido en el Salón de la Fama Bud Selig, pidió a George Mitchell, procurador federal en Estados Unidos, una investigación al respecto.

Después de 20 meses de estudio, en diciembre de 2007, se presentó la lista oficial, que incluía a 87 jugadores, dispuestos en distintas categorías que iban desde los que confesaron por propia voz, aquellos que encontraron por medio de recetas farmacéuticas, aquellos publicados en el primer escándalo con el San Francisco Chronicle y particularmente, aquellos relacionados con el bat boy de los New York Mets, Kirk Radomski, quién traficaba ilegalmente las medicaciones hasta que finalmente confesó y fue condenado a una multa de casi 19 mil dólares y cinco años de prisión.

Sin embargo, Radomski no es el único trabajador de un equipo de Grandes Ligas que salió sucio del reporte, siendo Brian McNamee y Larry Starr, entrenadores en los Yankees y los Reds, respectivamente, quienes indujeron a estrellas como Roger Clemens y Andy Pettite al uso de estas sustancias, aunque fue negado por los dos peloteros.

En el plano de la pelota, ha causado impacto, aunque más fuera que dentro del diamante, siendo Clemens y Barry Bonds los más afectados, pues aunque sus récords siguen vigentes, particularmente el de más cuadrangulares del último mencionado, el Salón de la Fama, el paso natural para cualquier leyenda no les ha abierto sus puertas y ha provocado que la comunidad de las Ligas Mayores, particularmente Roy Halladay, se exprese en contra de que estos entren dada la circunstancia en que obtuvieron sus logros.

A partir del estudio, las Ligas Mayores de Beisbol volvieron más estrictos sus procesos de detección para sustancias prohibidas, teniendo programas para ocho drogas adictivas, 74 de mejora de rendimiento y 56 estimulantes, generando además, un reglamento más agresivo en su contra: la primera vez con un positivo son 80 juegos de suspensión, la segunda una campaña completa y la tercera es la suspensión definitiva de la liga.

A nueve años del reporte, la tasa de suspendidos al menos se ha reducido con apenas 40 suspensiones, siendo sólo la del pitcher Jenrry Mejía de por vida. “El pasatiempo de América” necesitó que los niños crecieran más rápido de lo normal.

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Adriana Barrón

Periodista. Deportes todo el día, todos los días. Cubro futbol femenil desde 2012. Fan del basquetbol. @adribarronr