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#Basquetbol

El racismo ha ahorrado 10 años de peleas en la NBA


Hace exactamente diez años fue la última pelea campal en un partido de NBA. Sólo en la temporada 77-78 están registradas por lo menos 41. El saldo es positivo, el problema es que los jugadores de basquetbol han reducido la violencia no sólo por cuidar su integridad como deportistas, también como afroamericanos.

Para el periodista de The New Yorker Reeves Wiedman, entre los deportes más populares de Estados Unidos, la NBA tiene la característica de que es el único en el que es reconocible el rostro de los jugadores en cada jugada. No están cubiertos por una gorra como en el beisbol, por un casco como en el futbol americano ni por una careta de acrílico como en el hockey. Por un lado esto permite que haya una conexión entre figuras como LeBron James o Stephen Curry con los aficionados y no que sean únicamente personajes anónimos del entretenimiento como Henrik Lundqvist, uno de los mejores porteros del hockey, que en su vecindario raramento es reconocido por la gente. El lado no tan amable, es que estos rostros reconocidos son, en su mayoría, afroamericanos por lo que el sector de la sociedad conservador y racista (los que votaron por Trump) pueden relacionar cualquier acontecimiento de los jugadores de la NBA con alguna connotación negativa.

Se ve como algo mucho más grave una pelea en el baloncesto que en, por ejemplo, el biesbol, usando términos como “vandalismo” cuando se dan en el primer deporte. Esto lo demostró Roger Groves en un texto escrito para Forbes. Después de la golpiza entre los Blue Jays y los Rangers provocada por Odor y Bautista este año en la MLB, los medios hablaban de la riña como un asunto ligero, digno de bromas y comparaciones con Mayweather. Después de hablar de el tema como algo natural, Bomani Jones de Around The Horn lanzó un tuit provocativo pero cargado de razón: Si esto hubiera sucedido en la NBA, alguien ya le hubiera hablado a la Guardia Nacional.

Tras esa pelea que sucedió hace exactamente un año, la multa fue exageradamente elevada, $500,000 dólares para cada equipos, diez juegos para Smith Robinson, seis para Mardy Collins y cuatro para Jared Jeffries. Para algunos con la intención de evitar más sanciones, para otros, porque se ve mucho más grave cuando son los afroamericanos involucrados.

Dos años antes entre la trifulca entre los Knicks y los Nuggets, había sucedido uno de los acontecimientos de violencia en la duela más importantes de la historia, cuando en los Indiana Pacers y los Detriot Pistons se pelearon entre ellos y llevaron los golpes hasta la tribuna en Auburn Hills. Con ese acontecimiento como antecedente, la sanción se entiende como una forma de procurar detener una supuesta ola de violencia… pero la realidad es que para un sector importante de la sociedad estadounidense la NBA está ligada a la delincuencia, porque es una liga en donde predominan los afroamericanos.

Claramente si hay menos violencia en el deporte es un saldo negativo, lo que habría que reflexionar es cómo se interpreta de acuerdo a cada disciplina o a los que participen de ella.

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Pedro gonmoc

Realizador de medios y comunicador (casi siempre sobre temas deportivos). Gonzo lover. @gonmoc