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WWE

Cuando pierdas la fe, siempre está NXT

NXT Takeover en Brooklyn mostró la esencia de la lucha libre y es un clásico instantáneo, Incluso opacó a WrestleMania 35 de la WWE.
Ángel Mario Martínez
(Foto: Los Pleyers)

La lucha libre es un deporte que te puede llevar a lo más alto en cuestión de entretenimiento o puede hundirte en una decepción terrible por lo que sucede dentro del encordado. Para un mexicano es cuestión de identidad cultural… Para un norteamericano es casi una religión.

Cada año la mayor empresa de lucha libre en el mundo, la WWE, ofrece más de un centenar de eventos en vivo en diferentes países del mundo entre los que se encuentran Japón, Emiratos Árabes, Argentina y México.

Todas estas historias tienen un punto de encuentro: WrestleMania. El mayor evento del pancracio del planeta sucede cada primavera en un estadio de los Estados Unidos y es cuando los todos cinturones de campeón de la empresa se ponen el juego. Este magno evento llega a más de 800 millones de hogares en el mundo en 180 países y en 27 idiomas diferentes.

Prácticamente los ojos del mundo estuvieron puestos en el MetLife Stadium de New York el 7 de abril para WrestleMania 35. Fueron más de siete horas en las que la pirotecnia, las luces y la acción del pancracio tuvieron a los más de 82 mil aficionados en el inmueble, 11 millones de fans en los Estados Unidos y muchos millones más en el mundo atentos a esta cartelera.

Para algunos fue una función increíble. Ver a Kofi Kingston como el primer campeón de la WWE afroamericano y tener un main event de puras mujeres lo convirtieron en un evento histórico. Sin embargo, las voces quejosas también se expresaros, aquellas que tundieron las luchas de Triple H y Batista por aburrida, el poco tiempo que le dieron a Rey Mysterio y lo plano del combate de Roman Reigns.

Es muy raro ver una satisfacción unánime en una función de lucha libre, ni un evento tan grande como WrestleMania lo logra.

Sin embargo, dos días antes de la Vitrina de los Inmortales lo consiguió: NXT Takeover. 

La marca dorada y negra se ha convertido en la favorita del público del wrestling por encima de las ya tradicionales RAW y SmackDown Live que es donde luchan los estelares de la compañía.

Desde 2006, cuando nació el proyecto, NXT ha batallado por sobrevivir en un roster plagado de estrellas, inclusive estuvo a punto de desaparecer un par de ocasiones.

Este año, Takeover demostró porque es el evento favorito de los aficionados de hueso colorado. Las luchas del Barclays Center de Brooklyn dejaron a todos satisfechos y emocionados. Ricochet, Aliester Black, The War Raiders, Bianca Belair, Io Shirai, Kairi Sane, Shayna Baszler, Velveteen Dream, Matt Riddle, Walter, Pete Dunne, Adam Cole y Johnny Gargano cumplieron y con creces en un evento que es un clásico instantaneo de la lucha libre a nivel mundial.

Hoy, la marca goza de un éxito sin precedentes. Los aficionados corean el nombre “NXT” sobre el de los luchadores. ¿Cómo lo lograron?

Quizá, el punto más importante es que mantienen esa esencia de ser un “evento independiente”. Sin luces, un ring negro, sin pirotecnia y con los reflectores puestos en el cuadrilátero, la función se centra en las habilidades de los gladiadores, no en lo que sucede fuera del pancracio.

No se invierte mucho en las entradas de los luchadores, se invierte en firmar a los mejores talentos independientes de todas partes del mundo. Hoy si un nombre suena fuerte, pronto lo veremos afinando sus habilidades en el ring de NXT.

Este es la antesala perfecta para probar a las futuras super estrellas. La marca dorada les otorga mucha libertad a sus talentos para lucirse, enfocándose a lo que hacen en el ring ya que por lo regular sus luchas duran más que las que suceden en RAW y SmackDown Live.

Durante un año, NXT presume cinco eventos de Pago Por Evento que llama: Takeover. Estos van en “paquete” con las grandes funciones de la WWE como Royal Rumble, Summerslam, Survivor Series, Money in the Bank y el mismo WrestleMania, solo que suceden uno o dos días antes.

Esta logística en la agenda hace que los aficionados lleguen a la función con “bajas expectativas”, por lo que al ver lo que sucede dentro del pancracio y toda la acción salen satisfechos y enamorados de la marca.

Para muchas personas, la WWE ya solo vende luces y novelas, más para los aficionados mexicanos de cepa. Sin embargo dense la oportunidad un par de horas de observar algún evento de NXT Takeover y les cambiará esta perspectiva.

La marca dorada y negra representa lo que debe de ser la lucha libre en su más pura expresión con toques de espectáculo y show. Un verdadero deleite para todos los amantes de las llaves, vuelos y candados.