La violencia en el futbol mexicano se ha vuelto ha disparar. El tema otra vez está en boca de todos y no es para menos, pues el espectáculo deportivo más importante en México deja dudas en temas de seguridad. Sin embargo, lo que agrava la situación es el reaccionar de los dirigentes de la Femexfut y la Liga MX, quienes con su poca severidad no ayudan a corregir el problema.

Por lo visto en las imágenes de la pelea entre aficionados de Tigres y Veracruz, se pensaba que el club sería acreedor de una fuerte sanción, pero las autoridades creyeron que solo un partido de veto al inmueble y una multa de 730 mil 743 pesos eran suficientes, pues se comprometieron a capacitar de mejor manera a su cuerpo policial. Una broma para muchos.

Lo mismo se puede decir de los dos partidos que estará Jair Pereira fuera de las canchas, tras haber golpeado de manera alevosa a Jonathan Fabbro, muy pocos juegos considerando la gravedad de la lesión (fractura de nariz) y el tiempo que estará fuera (5 semanas) el futbolista de Jaguares.

Sin embargo, el momento de mayor “ridiculez” se dio cuando decidieron sancionar al Querétaro por haber promocionado la no violencia, con el lema “rivalidad no es violencia”, por lo que deberán pagar 113 mil 235 pesos. ¿En verdad? ¿A quién se le ocurre multar a un equipo por promover la paz? Parece hasta incoherente.

“No podemos permitir que sigan sucediendo estas acciones”, comentó Enrique Bonilla, presidente de la Liga MX, y tiene razón, aunque si siguen siendo bastante blandos con aquellos que promueven la violencia y demasiado severos con quien busca la unidad, parece que no han diagnosticado muy bien cual es la verdadera problemática: sus políticas.