La noche más esperada de la UFC por fin llegó. Tuvieron que pasar casi dos años para que el ‘rey” de la empresa más importante de artes marciales mixtas regresara al octágono. Sí, nos referimos a Conor McGregor, quien tuvo enfrente a uno de los rivales más poderosos que quizá haya enfrentado: Khabib Nurmagomedov. En juego el cinturón de peso ligero.

El primer round fue para Khabib, aunque no de manera espectacular. El ruso llevó a la lona al irlandés, para hacer efectiva una de sus mayores virtudes, aunque el intercambio de golpes fue mínimo. Sin embargo, eso cambió para el segundo asalto.

Apenas unos segundos después de que empezó el round dos, Nurmagomedov soltó una derecha bestial que impactó directo en el rostro de Conor y que lo dejó al borde del nocaut. Khabib se fue a buscar a McGregor y lo volvió a llevar a la lona, para después soltar un unground and pund despiadado, que varios terminaron en el rostro del irlandés, quien alcanzó a salir vivo, pero con un daño evidente.

Para el tercer round, Conor mejoró lo hecho a los dos pasados. Metió una buena zurda y evitó ir a la lona, lo que sirvió para bloquear los ataque de Khabib, quien no pudo descifrar a The Notorious, al menos en esos minutos.

Para el cuarto capítulo llegó lo que ya se venía esperando. La técnica del ruso se impuso y volvió a llevar a McGregor a la lona, para ahí someterlo y provocar la sumisión, para demostrar que hoy por hoy es el mejor en su peso y que fue mucho contrincante para un poco The Notorious.