Toluca vs Cruz Azul, el partido que terminó con la carrera de Villaluz

Los mexicanos que somos pamboleros tenemos un crush con la Selección Mexicana Sub-17 que ganó el primer Mundial de la categoría para nuestro país. Ese otoño de 2005 no había...

Los mexicanos que somos pamboleros tenemos un crush con la Selección Mexicana Sub-17 que ganó el primer Mundial de la categoría para nuestro país. Ese otoño de 2005 no había nada que opacara nuestra alegría, hacíamos planes para aquellos jóvenes y les [nos] augurábamos un futuro magnífico: levantando una Copa del Mundo con la Selección mayor. Ya teníamos a la camada que lo lograría, ahora solo faltaba llevarlos por el buen camino.

Por desgracia eso no paso. Como soldaditos de plomo se fueron cayendo nuestros “niños héroes”. Los menos llegaron a Europa, los más se quedaron a buscar una oportunidad en el futbol mexicano.

César Villaluz junto con Carlos Vela y Giovani dos Santos eran los jugadores más sobresalienes. Gio y Cracklitos no debutaron en un club mexicano. Pocaluz, el entusiasmo nos permitía las bromas simplonas, tuvo que pagar aduana y lo hizo con el equipo que lo formó, el Cruz Azul.

Meses después, 6 para ser exactos, el oriundo de la Colonia Guerrero debutaba en el máximo circuito que, suponíamos, le quedaría chico. No tuvo buenos momentos y no lograba conseguir la titularidad con el equipo de la Noria. Algo, no sabíamos qué, no iba bien.

En 2008 todo cambió, nuestro César logró hacerse de un lugar en la Máquina y llegó a la final del Clausura 2018: enfrentó a Santos y perdió 3-2, el comienzo de la debacle para el CAZ y para Villaluz. La vida y el futbol le dieron una revancha a los celestes y un torneo después, Apertura 2008, disputaron otra final, ahora contra el Toluca.

En la ida Cruz Azul perdió 0-2 de local, la vuelta sería en el Nemesio Díez y los visitantes tenían que jugarse la vida y así fue. Al minuto 49′, Alejandro Vela (hermano de Carlitos) adelantaba a a los azules, estaban encima, buscando el gol del empate y al 73′ ocurrió la tragedia. César entró al área en busca del balón y un camión llamado José Manuel Cruzalta lo arrolló para dejarlo conmocionado.

Villaluz tuvo que ser trasladado al hospital de inmediato; el juego siguió su curso y minutos después Cruz Azul empató con un gol de Julio César “Cata” Domínguez. Los esfuerzos no fueron suficientes, el partido culminó 2-0 con global de 2-2. El partido se extendió a tiempos extras, no hubo anotaciones y llegaron los penales.

La lógica de los penales es extraña, los futbolistas buscan todo el partido una jugada que los deje frente al portero para poder anotar, pero cuando están solos, frente al guardameta, sin un defensa que los hostigue, fallan. Fallamos.

Villaluz vio aquel desenlace en el hospital: el principio de una mala racha cementera y el final de la carrera de uno de los hombres que nos dieron patria futbolera.

Hoy no nos queda nada de aquel 2005, nuestra generación dorada quedó sepultada y los más sobresalientes decidieron asegurar su futuro ($$$$) y mudarse a una liga con menor exigencia que la nuestra pero eso sí, con más dinero.

Aquel golpe que recibió Villaluz no solo lo desequilibró en ese momento, lo hizo para todo su vida. A sus 29 años probará suerte en la Tercera División de España con el Club Polideportivo Cacereño. Ojalá que ahora sí tenga suerte.