Las tacleadas regresan a la juventud en el corazón de Texas

Tras una prohibición de las tacleadas, un par de equipos juveniles en Texas está tratando de darle un giro al futbol americano.

Marshall, Texas, es un pequeño poblado de poco más de 23 mil habitantes ubicado justo en el corazón del estado. En su historia ha sido testigo de grandes acontecimientos, sobre todo durante la Guerra de Secesión y la luchas por los derechos civiles. Sin embargo, hoy es una urbe tranquila y de costumbres modestas. Una de ellas, el futbol americano, ha dado varias vueltas en los últimos años.

Hace dos, el equipo de tacleo del séptimo grado de la preparatoria local fue oficialmente cerrado por preocupaciones de la seguridad de los jugadores. El proyecto juvenil Pop Warner cerró todos sus programas por falta de jugadores y justo este año los clubes locales, tanto en su división varonil como femenil, dejaron el futbol de tacleadas.

No obstante, el mes pasado cientos de jugadores con pequeños cascos y hombreras comenzaron a apropiarse de los parques de la ciudad. Estos pequeños gladiadores corren a toda velocidad y golpean sus cuerpos uno contra el otro demostrando que el futbol americano con tacleadas sigue vivo. Estos chicos juegan para el Marshall Longhorns, un programa deportivo organizado por entrenadores y padres que creen que el futbol posee más virtudes de las que los medios quieren hacerles creer, sin mencionar que así en más entretenido para los chicos.

Ken Belson de The New York Times explica que el surgimiento de los Longhorns y de los Conquering Lions, una asociación rival, es un signo de la compleja decisión que implica el futbol de tacleadas, pues muchos padres a lo largo del país se debate entre permitir o negar a sus hijos practicar este deporte.

De acuerdo con la Sports and Fitness Industry Association, la participación en el futbol americano ha disminuido más del 20% entre niños de 6 y 12 años. Y ciudades como Maine, Missouri y New Jersey han cerrado sus programas de este deporte por el peligro a contraer contusiones u otras lesiones.

Sin embargo, la tradición en Marshall se ha sobrepuesto a la inminente alarma, pues el pequeño poblado posee un fabuloso historial al generar muchos de los mejores jugadores colegiales e incluso es casa del quaterback miembro del Salón de la Fama, Y.A. Tittle.  

Con poco menos de un año de haber iniciado operaciones, Conquering Lions y Marshall Longhorns  ya conjuntan a más de 200 niños que semana tras semana corren en los campos listos para taclear a sus oponentes. Poco a poco la mentalidad de los padres se ha ido transformando y gente como Qwanneshea Johnson, quien tiene a sus dos pequeños jugando con los Longhorns, declara con seguridad:

“Mis hijos lo adoran, así que yo lo adoro también. Ellos aman el contacto y a mí realmente no me preocupa porque sé que les enseñan los fundamentos”.

Por Axel Salas.