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Serena Williams y el sexismo en el deporte

Serena Williams está en el ojo del huracán tras su exabrupto en el US Open. Y nos hace reflexionar sobre deporte y sexismo
(Imagen: Getty Images)

Si hubo un incidente que acaparó los titulares este fin de semana fue la reacción de Serena Williams en la final del US Open. Su exabrupto contra el juez de silla, Carlos Ramos, atrajo las miradas sobre el tenis y en un tema que es una constante en el deporte blanco (y en el deporte en general): el sexismo y el doble estándar que existe para medir a hombres y mujeres.

Primero que nada, lo que hizo Serena Williams durante el partido de la final del US Open contra Naomi Osaka no estuvo bien. Por si no están enterados, la ganadora de 23 Grand Slams, recibió tres warnings o advertencias durante el partido. La primera por coaching, es decir, por recibir indicaciones de su entrenador, algo que está prohibido. La segunda por azotar su raqueta y la tercera por llamar “ladrón” a Carlos Ramos. Esto le valió un juego completo a Naomi Osaka, quien a la postre se convirtió en la campeona tras imponerse por parciales de 6-2 y 6-4.

Lo que desató la furia de Serena fue la advertencia por el coaching, porque la consideraba injusta y fuera de lugar. A partir de ese momento, Serena Williams perdió todo el control de sus emociones. Para alguien de su experiencia y trayectoria, su reacción fue desproporcionada y se notaba que estaba siendo víctima de la frustración por verse superada por Osaka. Sin importar el género, el exabrupto estuvo fuera de lugar.

(Imagen: Getty Images)

No obstante, es indudable que hay un doble estándar con respecto a como se catalogan las reacciones de un hombre y de una mujer. Cuando un hombre pierde la compostura, es combativo o rebelde. Pero cuando una mujer lo hace, es que es “temperamental” o “histérica”. Sin importar si se comparte o no la reacción de Serena Williams, es innegable que el juicio que se ha hecho al respecto en los medios y en las redes es diferente al que se hubiera hecho si de un hombre se tratara.

(Imagen: Twitter)

Algunos espectadores y aficionados afirman que esta reacción de Serena Williams se debe a que es una mala perdedora y puede que no les falte razón, porque no es la primera vez que algo así sucede. En 2009, también en el US Open, Williams amenazó a una juez de línea con introducirle una pelota hasta la garganta por marcar una falta de pie en su servicio durante el partido de semifinales ante la belga Kim Clijsters. Sin embargo, Serena, durante toda su carrera, ha sido víctima de escrutinio ya sea por su apariencia, por su forma de vestir y hasta por la potencia de su juego. A ningún hombre se le juzga ni se le señala como se hace con Williams.

(Imagen: Getty Images)

Pero lo que es cierto, es que en el deporte no esta mal visto ser un “chico malo”. Pero cuando una mujer se comporta como lo hizo Serena Williams, simplemente es “mala”. No estamos acostumbrados a ver mujeres que se expresen de la manera en la que Williams se dirigió al juez de silla y de inmediato se salta a juzgar de manera negativa por haberlo hecho. Claro, Serena tal vez exageró al involucrar asuntos extra cancha en el partido, pero eso no la hace ser “mala” eso la hace ser humana. Es por eso que la multa por lo acontecido es justa. Pero el trato recibido no lo es.

Es claro que hay un doble estándar para medir a hombres y mujeres. Lo que sucedió el sábado 10 de septiembre en el US Open es una muestra de que hay un largo camino aún para lograr la equidad, no sólo en el deporte, sino en todos los aspectos de la vida. Mientras tanto, celebremos a Naomi Osaka, cuyo triunfo es lo que debería acaparar los titulares, al haber hecho historia por ser la primera japonesa en ganar un Grand Slam.