Nadie puede separar al futbol de la cerveza

La simbiosis entre el futbol y la cerveza nos ha regalado momentos inolvidables; para nosotros, como fanáticos, es muy sencillo empuñar una y refrescarnos mientras miramos un partido por televisión...
sebastian giovinco

La simbiosis entre el futbol y la cerveza nos ha regalado momentos inolvidables; para nosotros, como fanáticos, es muy sencillo empuñar una y refrescarnos mientras miramos un partido por televisión o en el estadio. Para los jugadores resulta complicado, más no imposible, beber mientras se encuentran en pleno encuentro.

El día de ayer, en el partido que disputaron el Atlanta y el Toronto FC en la MLS, Jozy Altidore, delantero del Toronto, anotó al minuto 59 el empate para la visita. El ariete estadunidense corrió a festejar el gol y no fue bien recibido por la afición local: la arrojaron un vaso de cerveza que intentó rematar con la cabeza. Su compañero, el italiano Sebastian Giovinco, culminó la obra recogiendo el recipiente del suelo y bebiendo el líquido restante.

Minutos más tarde, el “líquido mágico” surtiría efecto y Giovinco marcaría, de tiro libre, el segundo gol del Toronto para dejar el marcador en un empate a dos.

En México, el delantero argentino Bruno Marioni hizo algo parecido. En 2008 en un partido entre el Atlas y las Chivas, el “Barullo” anotó de penal y corrió a festejar al banderín de tiro de esquina, de la tribuna cayó un vaso de cerveza que Marioni atrapó para darle un generoso trago.

El futbol es ese deporte que no se puede apreciar sin un buen trago de cerveza.

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