Hermanos y rivales, la sangre no siempre llama al mismo lado

El futbol es un deporte que hace “hermanos”. Después de convivir día a día con los mismos compañeros, la relación entre jugadores puede convertirse en una hermandad. Sin embargo, en...

El futbol es un deporte que hace “hermanos”. Después de convivir día a día con los mismos compañeros, la relación entre jugadores puede convertirse en una hermandad. Sin embargo, en muchos casos, el propio balompié se ha encargado de “dividir” familias.

En el México contra Estados Unidos, correspondiente al Mundial Femenil Sub 20 2016, se dio un caso atípico, pues dos hermanas (gemelas) Flores estaban dentro de la cancha, pero vistiendo camiseta diferente. Mónica jugaba de verde, Sabrina estaba con el “Tío Sam”.

Las jugadoras Salas no han sido las únicas en vivir esta “amarga” experiencia de jugar separadas a nivel internacional, pese a tener la misma sangre. Los primeros hermanos en sufrir este dilema fueron los hermanos Goodall.

John y Archie fueron futbolistas escoceses, pero ninguno jugó para ese país. El primero decidió representar a Inglaterra, mientras que el segundo se decantó por Irlanda. Al final, la historia no fue tan mala, pues lograron unir fuerzas en el Preston North EndDerby County, del futbol inglés.

Otro jugador que tiene historia similar es el que, hace unos meses, se convirtió en el fichaje más caro de la historia: Paul Pogba. Por si no sabían (creemos que no), Paul tiene otros dos hermanos (Florentin y Mathias) con los que no ha podido, ni podrá, compartir selección, pues ellos respondieron a la llamada de Guinea, mientras que el centrocampista de Manchester se “convirtió” en gallo para estar con Francia.

Una de estas historias sanguíneas más “trágicas” fue la de la familia Boateng. Jerome (Alemania) y Kevin-Prince (Ghana) se vieron las caras en el Mundial de Sudáfrica 2010, con saldo favorable para el defensor teutón, aunque ese no fue escenario distante para ambos, pues se acostumbraron a enfrentarse en la Bundesliga.

Sin embargo, después de estas historias, no dudamos en que la más caprichosa es justamente la primera, la de las gemelas Salas, pues el partido fue en un Mundial (sí, también los Boateng) pero con un resultado más doloroso: la eliminación de México.

Al final, el futbol demuestra que es un deporte para hermanos, no importa si son de nacimiento o hechos en el juego. La rivalidad se queda en el campo y podrá dejar imágenes como estas:

https://twitter.com/LaDoce/status/802062008522829824

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