Ronda tendrá que vencerse a sí misma antes de Amanda

“Literalmente estaba sentada ahí pensando en suicidarme, en ese exacto segundo pensé ‘No soy nada, ¿qué haré ahora? A nadie le importo una mierda sin esto’”. Así derrotada, llorando y...

“Literalmente estaba sentada ahí pensando en suicidarme, en ese exacto segundo pensé ‘No soy nada, ¿qué haré ahora? A nadie le importo una mierda sin esto’”. Así derrotada, llorando y sin el peso de su fajín en la cintura habló la ex campeona del UFC Ronda Rousey para el show de Ellen DeGeneres unos meses después del primer descalabro en su carrera.  

En Australia, aquella noche del 14 de noviembre del 2015 el imperio que se construyó alrededor suyo cayó a base de poderosos jabs que salieron de los puños de Holly Holm y que encontraron el rostro de “Rowdy”. La forma en que sucumbió fue una película de terror: tirando golpes sin sentido, jalando aire y con el rostro destrozado. No hay pero forma de perder un título.

Tras abandonar el octágono vino la incertidumbre, silencio por parte de la peleadora y de la empresa. ¿Dónde estaba Rousey? Nadie lo sabía. Solo algo era seguro, esta derrota pegó más fuerte en el aspecto psicológico que en su mandíbula.

Según el libro “The Issues of Sport Psychology” de Chernikova (1957) “cuando las condiciones de la lucha en la competencia han sido extremas y el deportista ha sufrido el desgaste físico y mental las emociones postcompetitivas pueden demorar en expresarse. El deportista necesita recuperar un estado homeostático o cierto restablecimiento físico para poder manifestar las reacciones psíquicas y emocionales correspondientes”, es por eso los casi tres meses de silencio hasta su siguiente aparición en los medios.

En ese tiempo, Ronda tuvo que batallar con algo más que sus heridas, los golpes que muchas personas le dieron a través de la pantalla de un celular o computadora. En redes sociales el ataque hacia Rousey fue brutal. De “perra” y “perdedora” no la bajaban, es normal que se haya hecho de muchos enemigos tras dominar el deporte por un largo periodo, entre ellos el ahora Presidente Electo de los Estados Unidos, Donald Trump, que se dijo feliz de ver derrotada a “Rowdy”.

 

 

 

Tim Rees, profesor de la Universidad de Bournemouth en Inglaterra y estudioso de la psicología deportiva, explicó el fenómeno al sitio psychologytoday.com. “Existe una discusión sobre la sobreexposición de Ronda Rousey, con sus muchos compromisos y apariciones en los medios. Su súper confiado, casi arrogante, comportamiento y decidida personalidad sugieren que es una figura polarizada”.

Es verdad, nos gusta hacer leña del árbol caído y disfrutamos ver derrotado al invencible, esto gracias a la imagen que se nos presentó de Ronda como un producto y no como un humano. Es por ello que ese golpe que sufrió al salir de la jaula por primera vez derrotada, sin fajín y vista como una persona normal la llevó a pensamientos suicidas. Estuvo en lo más alto, se pensó intocable y pegó duro contra el piso.  

El licenciado Cesar Montoya Romero describe cómo esta sensación de superioridad puede afectar al atleta cuando llega un tropiezo en la revista digital EFDeportes.com de Argentina. “En no pocas ocasiones el éxito en una competencia puede llevar al deportista por senderos poco saludables. No faltan los casos en los que el triunfo conllevan a una distorsionada sensación de optimismo infundado, que hacen que el atleta descuide su preparación o desestime los esfuerzos necesarios para lograr resultados similares”.

Películas, series, apariciones en “Talk Shows” o en portadas de revistas fue el escenario que por meses pisó la ex campeona. Éstas situaciones, según Montoya, pueden derivar en la sobrevaloración de las propias capacidades, la minimización de las exigencias de la actividad y el menosprecio hacia los contrarios.

 

 

“El éxito es una espada de doble filo. Cuando somos exitosos, las demandas que se nos imponen se vuelven incesantes: entre mejor lo hagas, mejor tendrás que hacerlo, de lo contrario se sentirá como una decepción. Eso puede ser abrumador”, comentó el doctor Jim Afermow, psicólogo deportivo y autor de “La Mente del Campeón” para el sitio Fightland.com.

Y es que la palabra “fracaso” nunca pasó por la mente de Ronda, muchas ocasiones dijo que se retiraría invicta del deporte. Con sus impresionantes y fugaces victorias se lo creímos.

Pasarán 413 días para cuando Rousey vuelva a subir al octágono, éstos tienen o tendrían que ser de autoreflexión y conocimiento, de trabajo psicológico e inteligencia de que en caso de que vuelva a salir derrotada del octágono la vida no termina.

Silo, humanista argentino, describe este camino en su libro “La Mirada Interna” de la siguiente manera. “De fracaso en fracaso puedes llegar al próximo descanso que se llama ‘morada del desvío’. Cuidado con las dos vías que tienes ahora por delante: o tomas el camino de la resolución, que te lleva a la generación, o tomas el del resentimiento que te hace descender nuevamente hacia la regresión”.

La mente de Ronda Rousey ahora está en la regeneración, en volver a la senda de la victoria aprendiendo del descalabro, sin embargo debe ser consciente que ya nada está escrito y menos en un deporte como las artes marciales mixtas.

Antes de estar frente a la nueva monarca de las 135 libras en el UFC, Amanda Nunes, Ronda tendrá un rival más difícil que vencer, ella misma y esos sentimientos de fracaso que la agobiaban durante tantos meses.

“Debemos desarrollar la importante capacidad de perdonarnos a nosotros mismos por todas las imperfecciones y los errores cometidos. Ser exigentes con nosotros mismos nos permite crecer, avanzar cada vez más, desplegar un amplio repertorio de habilidades que poseemos por el mero hecho de ser personas”, relata sobre el proceso posterior al fracaso la psicóloga Laura Díaz Cano en la Revista Acontecimiento.

La incógnita persiste, ¿cómo llegará psicológicamente “Rowdy” en su regreso a la acción?. Puede que veamos una mejor versión de ella misma o que llegue derrotada sin subir al octágono. El principal rival lo tiene en su propia cabeza.

Por. Ángel Mario Martínez

 

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