Roger Federer: el ave fénix que renació de las cenizas

Luces bajas, miles de personas aplaudiendo, decenas de medios en la pista y un video de felicitación. Si al encender la televisión un aficionado ve esta escena del ATP 500...

Luces bajas, miles de personas aplaudiendo, decenas de medios en la pista y un video de felicitación. Si al encender la televisión un aficionado ve esta escena del ATP 500 de Rotterdam seguro piensa que se está premiando al campeón del torneo, pero este 16 de febrero de 2018 todo era diferente. La gran organización desplegada fue por un ‘simple’ triunfo en unos cuartos de final. Entonces, si te preguntas por qué tanto alboroto, la respuesta es un hombre: Roger Federer.

Con 36 años y 195 días en su espalda, el suizo ha logrado hacer historia pura, al convertirse en el tenista más veterano en llegar a la cima, superando lo hecho por Andre Agassi en 2003 (33 años 131 días) . El camino no fue sencillo para Roger y es por eso que hoy, en Rotterdam y el mundo entero, todos los amantes al tenis festejan el logro como si fuera propio.

El cuatro de noviembre de 2012 Federer había ocupado por última vez la posición de privilegio. A partir de ahí vino un momento de obscuridad. Los años 2013, 2014, 2015 y especialmente el 2016 fueron un martirio para el helvético. Caídas sorpresivas en torneos impensables, finales de Grand Slam perdidas y una lesión pusieron en duda la capacidad de Roger.

Con 35 años de edad, Federer sufrió un daño accidental en los meniscos de la rodilla izquierda que puso en vilo su carrera. Sumado a una lesión de espalda, el Expreso Suizo decidió poner punto final a su temporada a mediados de 2016. Todo parecía perdido.

El 2017 iniciaba con muchas dudas, no solo para Federer, también para los aficionados que siempre lo habían seguido. Para los más positivos ya era un logro verlo en las pistas de tenis y no retirado. Sin embargo, Federer se encargó de responderle a todos de la única forma que él sabe: siendo el mejor.

El Australian Open de 2017 vio como Su Majestad pasó ronda a ronda hasta alzar el título de campeón frente a su rival más grande, Rafael Nadal. Ahí fue el inicio de un “cuento de hadas” que se mantiene más vivo que nunca. Durante esa temporada, Roger también conquistó Wimbledon y otros cinco títulos que hacían creer estar en un sueño.

Antes de iniciar el 2018, Roger aseguró que si la nueva temporada era la mitad de buena iba a ser feliz, pero al parecer las expectativas ya han sido superadas. La revalidación del Abierto de Australia acercaron al helvético a una posición que dos años antes nadie hubiera creído: la cima del ranking mundial.

Consciente de que quizá no tendría otra oportunidad tan grande de regresar al trono, Federer se lanzó como un cazador a su presa y apostó por el objetivo que estaba en su mirada. Sorpresivamente anunció que estaría presente en ATP 500 de Rotterdam. Quería el número uno de nuevo en sus manos y tres partidos lo alejaban de su deseo.

Primero fue Ruben Bemelmans, siguió Philipp Kohlschreiber y por último Robin Haase. Estos tres jugadores fueron las víctimas que el suizo hizo a un lado para regresar al lugar que siempre le perteneció, el número uno del mundo.

Con sus victorias en Holanda y el regreso a la cima, Su Majestad sigue haciendo historia. Sigue escribiendo páginas con letras de oro que parecen inalcanzables.

Roger Federer se ha encargado de demostrar que el talento no entiende de edades. Federer renació de sus cenizas para lograr aquello que muchos creían imposible. En un lapso de 12 meses ha ganado tres Grand Slams para sumar 20 en total, un récord que ningún otro hombre ha podido conseguir.

Hoy por hoy, los adjetivos para describir a Roger Federer se han acabado. No existen más. Ya no. La Perfección Suiza, El Gran Roger, Su Majestad, y cuantos más apelativos que se le hayan dedicado, quedan muy cortos para describir a un hombre que con una raqueta en las manos ha hecho magia.

Hoy el tenis tiene un solo nombre: Roger Federer.

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