Sabíamos que la controversia y la polémica daría para días de debate desde que los jueces decidieron que el Canelo se había llevado la pelea y destronado a Golovkin como campeón de los pesos medios. Las redes sociales se dividieron entre los que compartían la decisión y entre los que acusaron de robo. Y si bien es cierto que hablar de robo podría resultar un extremo —Canelo hizo una muy buena pelea—, Golovkin tenía buenas razones y un caso sólido para afirmar que había sido el ganador de la contienda.

Canelo derrota a Golovkin y la polémica está servida

Su jab y sus ganchos

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(Imagen: Getty Images)

Golovkin tuvo en el jab la mejor arma de toda la pelea. El kazajo conectó casi el doble de jabs (118/547= 22%) que el Canelo (59/256 = 23%) y fue el golpe que le permitió controlar la segunda mitad de la contienda. GGG manejó el golpe con ambas manos y impactó con contundencia sobre el rostro y el cuerpo del Canelo. Además, sus ganchos fueron eficaces y violentos. Fue desgastando al Canelo, que empezó a perder el fuelle. Y con un poderoso cruzado de derecha, le produjo un corte en el ojo durante el quinto round.

Lanzó más golpes y conectó más

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Si bien Canelo tuvo un mayor porcentaje de golpes conectados (202/622 para un 32%) y en golpes de poder (143/366  para un 39%), Golovkin fue más activo (234/879 para un 27%). Conectó menos golpes de poder, es verdad (116/332 que equivalen a un 35%), pero sus golpes fueron más constantes y fueron minando al Canelo, quien hacia la segunda mitad lucía menos asertivo y preciso que en los primeros seis rounds del combate. Golovkin usó sus golpes para llevar la pelea al terreno que le interesaba: con Canelo retirándose hacia las cuerdas y buscando el contraataque.

Resistencia

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(Imagen: Getty Images)

Canelo no corrió ni reculó como lo hizo en la primera pelea. Al contrario, hizo honor a la gran escuela mexicana de boxeo y se lanzó al ataque, buscando dañar y noquear a Golovkin. Y lo logró. El rostro del kazajo lució la señales de la batalla y tuvo que recibir puntadas para el corte de su ceja. No obstante, Golovkin nunca estuvo en riesgo de caer noqueado, como sí lo estuvo Álvarez. En el noveno round el mexicano titubeó y en el undécimo asalto parecía que GGG lograría tumbarlo.  A pesar de recibir los poderosos puños de Canelo, Golovkin siempre se mantuvo firme, resistiendo los embates del mexicano.

Estamina

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A pesar de los 8 años de diferencia que existen entre ambos boxeadores, se vio a un Golovkin más entero que el Canelo. Si bien es cierto que a sus 36 años a Golovkin ya no se le vio tan rápido como hace un año, su condición física fue impecable. En la segunda mitad de la pelea fue mucho más certero que el Canelo, y a pesar de haber recibido castigo, se le siguió viendo fuerte de piernas y brazos. Su pegada seguía siendo poderosa. Controló las acciones a partir del sexto round y llevó una buena parte del desgaste al buscar el nocaut que evitara llegar al a decisión de los jueces.

El Canelo no fue mejor

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Para destronar a un campeón del mundo, que además había defendido su corona de manera exitosa en 20 ocasiones, el triunfo tiene que ser inobjetable. No debe de haber ni un ápice de duda ni un atisbo de incertidumbre. Y si algo hubo anoche en Las Vegas fue recelo por el resultado y la determinación de los jueces. No es que Canelo haya hecho una mala pelea. En absoluto. Su desempeño fue digno de una pelea de campeonato. Pero Golovkin dio una pelea que, por lo menos, debió valer el empate. Hubiera sido más justo para el espectáculo que ambos brindaron.

Golovkin quiere la tercera pelea contra Canelo

Ahora tocará esperar si se concreta una tercera pelea. Golovkin, seguramente, tiene ganas de demostrar al mundo que los jueces no han sido justos con él. Y para eso, necesita otra oportunidad más.