No es poca la gente que dice que Cristiano Ronaldo tuvo la mala suerte de nacer en la misma época que Lionel Messi, pues de no haber sido así sería el mejor futbolista contemporáneo. Dicho juicio también se puede aplicar en otros deportes y el tenis encuentra sus mejores ejemplos en Roger Federer y Rafael Nadal.

A nadie se le puede ocultar que Nadal es uno de los mejores tenistas de la historia y probablemente sería el mejor si no hubiera un ‘pequeño’ obstáculo: Su Majestad, el suizo Federer. El español ha marcado historia con sus 16 Grand Slam que ostenta bajo sus brazos, pero hoy por hoy parece imposible que alcance los 20 que tiene Roger, suponiendo que el helvético no logra otro más.

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Los problemas para que Rafa logre igualar y superar a su gran rival no trascienden en su juego cuando se enfrentan en una cancha. De hecho, en el head to head, es el mallorquín quien ha cargado la balanza a su favor con 23 ganados por solo 15 derrotas (las últimas cinco de manera consecutiva). Las dificultades principales para el de Manacor pasan por su físico, ese que a simple vista luce como un portento, pero que por dentro se ha ido debilitando paulatinamente.

Mientras que Federer en 20 años de carrera ha sufrido de muy pocas lesiones de gravedad, la más importante en 2016, al romperse los meniscos de su pierna derecha, Nadal ha tenido que padecer y luchar contra ellas en repetidas ocasiones y en diferentes partes de su cuerpo.

Codos, pies, tendones, muslos, espalda y muñeca son algunas de sus partes corporales dañadas, pero sin duda las que más le han pasado factura al español son sus rodillas. En 2009 el calvario comenzó con una tendinitis en ambas articulaciones que le provoca su primera derrota en su torneo preferido: Roland Garros y en 2010 deja el Australian Open por lesión en la misma zona. Sin embargo, su lesiones crónicas harían explotar las rodillas de Nadal en 2012, específicamente la izquierda, que termina por alejarlo siete meses, después de disputar Wimbledon. Una verdadera pesadilla para Rafael.

Entre los eventos más importantes que se ha perdido el español por sus malestares, además de varios Grand Slams, se encuentran los Juegos Olímpicos de Londres 2012, en donde incluso iba a ser el abanderado de su país.

Para entender un poco más de lo mucho que afecta este tema al tenista ibérico basta con saber cómo la ha pasado en los últimos cinco meses: en total se ha retirado o ha cancelado su participación en siete torneos consecutivos (de octubre 2017 a febrero 2018), el Abierto de Acapulco el recién afectado (por un problema muscular), en el marco de su 25 aniversario.

Rafael Nadal Australian Open 2018

Rafael Nadal recibiendo asistencia médica en el Australian Open en 2018

“Los 20 Grand Slams de Federer no son inalcanzables”, aseguraba Rafa apenas el suizo había conquistado el Abierto de Australia en 2018, haciendo notar su gran fortaleza mental, misma que lo ha hecho levantarse en numerosas ocasiones. Sin embargo, su cuerpo dice otra cosa.

Con 31 años es claro que el mallorquín no es un jovencito. Está entrando al ocaso de su carrera, por lo que su físico seguirá en un deterioro natural y, si a eso le agregamos los esfuerzos de toda su vida, parece que seguir compitiendo a una edad aún mayor es imposible, por lo que seguir sumando trofeos grandes también se complica. “No me imagino jugando a la edad de Federer”, admitió Nadal meses atrás.

Así, mientras Roger sigue ganando títulos de GS y reconocimientos individuales, como al mejor deportista del 2017, entregado en la gala de los premios Laureus, Rafael sigue bajándose de torneos y preocupándose por su físico, irónicamente ambos sucesos en el mismo día.