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#Futbol

¿Qué ha sido de Tuxtla Gutiérrez sin los Jaguares de Chiapas?


Hace ya 10 meses desde que los Jaguares de Chiapas dejaron de existir en la Liga Bancomer MX y desaparecieron del futbol mexicano. El equipo chiapaneco surgió en el 2002 y en junio de 2017 fueron desafiliados por la Federación Mexicana de Futbol (FMF), esto luego de que tuvieran muchos adeudos a jugadores y personal administrativo, tras 17 años de vida el jaguar se extinguió, pero ¿qué ha sido de Tuxtla Gutiérrez sin futbol de Primera División?

Para darse una idea había que trasladarse a la capital de Chiapas, 11 horas por carretera o dos por avión desde la Ciudad de México. Aunque esperaba mucho turismo por ser semana santa, la ciudad estaba vacía, era un día habitual en Tuxtla, lleno de comercio ambulante, un calor insoportable y por supuesto con una gran cultura que mostrar.

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La primera impresión fue que muchas personas siguen portando la playera de los Jaguares, equipo que ya no existe. Lo que me hizo pensar que la afición extrañaba al club.

Hay que hacer un recuento, en 2002 cuando Chiapas tuvo futbol de Primera División la franquicia era propiedad de Grupo Pegaso, quien con ayuda del gobierno chiapaneco operaron el equipo por ocho años. Después apareció Grupo Salinas, quien adquirió la franquicia por aproximadamente 25 millones de dólares. Tras tres años el club fue vendido a Amado Yáñez, quien lo mudó a Querétaro para ser los nuevos Gallos Blancos.

Entonces apareció en el mapa la familia López Chargoy, quienes eran dueños del San Luis en la Primera División. Tras llegar a un acuerdo con el gobierno chiapaneco, la franquicia fue trasladada a Tuxtla y entonces Chiapas no se quedaría sin futbol. Todo sin saber que el apellido Chargoy sería el que terminaría con lo que comenzó como una esperanza en el estado.

Comenzaron los problemas económicos que se vieron reflejados en uniformes disparejos, hospedajes en hotel, viajes en autobús por horas por carretera. Momentos de austeridad para los Jaguares que terminaron metiéndose en problemas de descenso. Sin liguilla, dejó de ser un equipo tradicional para terminar en la mediocridad.

Jesus, tiene 42 años, es originario de Chiapa de Corzo y desde hace 10 años es chofer de taxi. En una plática informal le pregunto, ¿les ha afectado no tener un equipo de futbol en Primera División? Se queda pensando y después de resoplar me dice, “pues no, mira la Tuxtla no es un lugar futbolero, los boletos no se vendían, los tenían que regalar. Solo cuando venían América, Chivas, Cruz Azul o Pumas el estadio se llenaba, pero la afición nunca fue aguerrida a su equipo, no le interesaba”.

Antes de que la familia Chargoy llegara a operar su franquicia del futbol en Tuxtla, Grupo Salinas había vendido a los Jaguares porque no había mucha afición, argumentaron que a los partidos asistían menos de 12 mil espectadores.

¿Recuerda alguna figura de los Jaguares?

“Si, pues estuvo Chava Cabañas, Jackson Martínez y el Bofo Bautista. En los últimos años no hubo ningún jugador representativo. Nunca le dieron oportunidad a los jugadores locales. Todo era un negocio que solo beneficiaba a los dueños, porque derrama económica en el estado no creo que haya existido”.

Más allá de la vida nocturna y el Cañón del Sumidero (está en Chiapa de Corzo), Tuxtla Gutiérrez tiene poco que ofrecer. ¿Cómo mantener a un equipo de futbol en uno de los estados más pobres del país? Pues parece que las personas están más preocupadas por obtener el sustento económico que en apoyar un equipo de futbol.

El estadio conocido como Víctor Manuel Reyna o Zoque, luce imponente, remodelado. De color verde, pero ahora con letrero que TUXTLA FC y un nuevo logo, se trata del equipo de Segunda División. Para Jesús es un equipo “dominguero”, pero que tiene afición, “una forma de seguir desviando dinero por parte del gobierno”.

“Mira Tuxtla no es plaza de Primera División, ni para el futbol, aquí la gente está enfocada en otra cosa. Por ejemplo en Tapachula la gente si se mete con su equipo, llenan el estadio, los precios son populares y ahí veo factible un equipo de Primera, aquí solo porque es la capital, pero allá hay más afición”.

Tal parece que nadie extraña a los Jaguares, las personas en la calle portan la playera como un recuerdo, incluso en la tienda de Charly, marca que vestía al equipo ha decidido regalar las playeras en la compra de dos pares de tenis. Una “promoción” para deshacerse de los jerseys que aún sobran del equipo, en los aparadores ahora luce la playera de Club de Cuervos.

En Tuxtla no sucede nada, el futbol era una distracción costosa que era negocio de pocos e ilusión de muchos. Con o sin futbol el estado sigue demostrando su riqueza cultural. Como dice la canción, “aquí todo sigue igual, como cuando estabas tú”.

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Jair Toledo

Reportero deportivo en busca de datos y la realidad. Conocedor del futbol amateur, tercera división, segunda división y Ascenso MX. Oaxaqueño de corazón... @jaairzon