Hoy vamos a hablar sobre uno de esos equipos que generan mucha opinión en el futbol mexicano. Se encuentra en el grupo de los denominados “grandes” y tiene una de las aficiones más fieles de México. No, no es el América (ya se habló mucho en su centenario), nos referimos a los Pumas.

El equipo felino inició esta temporada con un mar de dudas, empezando por la salida de Ismael Sosa (su gran figura del torneo anterior), que dejó un profundo dolor en los corazones auriazules. Además, su nuevo director técnico, Francisco Palencia, jamás había dirigido (no pues sí). Para ser sinceros, la campaña no generaba ilusión alguna. Sin embargo, las cosas no han sido tan malas como se pudieron haber imaginado.

Hoy en día, el club del Pedregal está en los primeros ocho lugares del la clasificación, es decir, está en “zona de liguilla”. Aunque lo anterior puede ser razón para aplaudir, la verdad es que no todo puede “echarse al mismo saco”, explicamos:

De local, Pumas se ha mostrado como el todopoderoso, en todo se esplendor. A los aficionados les da gusto ir a CU (no sólo a pasear), les agrada ver a su equipo. De seis encuentros disputados en su patio, el siete veces campeón del futbol mexicano ha sido imbatible, casi (casi) perfecto. Sólo cuatro tantos en contra, 14 goles a favor y sus victorias son las mismas que el número de juegos disputados. ¿Algo más? (Palencia merece una palomita)

¿Pero qué pasa cuando el puma sale de su hábitat natural? Fácil: se vuelve un lindo gatito. Y es que el conjunto auriazul es otro al salir de visita. Su andar fuera del Estadio Olímpico es penoso, no es broma. Siete encuentros jugados, cero (¡ni uno!) ganados, dos igualados y tres descalabros son el récord.

“Es difícil explicar, vemos que el juego del equipo es bueno, compite bien, crea ocasiones, pero no sé, es raro (no ganar fuera de casa). Tenemos que mejorar en el tema ofensivo y las que tengamos meterlas. Los rivales sí aprovechan nuestros errores”, aseguró el mediocampista Abraham González.

Entendemos la poca experiencia de Juan Francisco, ¿pero mostrar una cara diferente cada fin de semana? Tampoco debe ser así. Sí, para entrar a liguilla tal vez le alcance, y hasta le sobre, pero en los momentos definitivos es donde esa disparidad le puede pasar factura.

Recordemos que en la “fiesta grande” son series A dos partidos (sólo es para recordar) y los Pumas no podrán jugar uno bien y otro mal, bueno, si es que quieren ser campeones.

En términos generales, la balanza es favorable para Palencia y sus pupilos, pero asegurar qué pronto despertarán y conquistarán tierras lejanas, no lo podemos hacer. Su próxima salida será hacia el Puerto de Veracruz, una opción inmejorable para romper la malaria, ¿podrán?

El dato: 

Han pasado más de seis meses desde que Pumas ganó en cancha contraria. Lo hizo en el Clausura 2016, el 16 de abril, en el estadio de Jaguares, con un resultado de 2-1. Eduardo Herrera firmó un doblete.