Penosamente en los recientes días los grupos de animación de algunos equipos de la Liga MX han sido nota debido a su penoso y mal comportamiento. Estoy hablando particularmente de las porras de Tigres y Monterrey quienes en el pasado domingo, durante el Clásico Regio, protagonizaron una serie de hechos vergonzosos que tienen a un joven de 21 años batiéndose entre la vida y la muerte.

Los incidentes en Nuevo León dieron la vuelta al mundo y prendieron los focos en la Federación Mexicana de Futbol ya que se avecinaba el Clásico Nacional. Para apaciguar las pasiones desenfundas de los aficionados de América y de Chivas, algunos representantes de ambas barras se reunieron con gente de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) para condenar la violencia y comprometerse a alentar a sus equipos con respeto.

Este es el RIDÍCULO comunicado con el que se defendió la barra del Monterrey

Pero apenas pasaron unos días de la reunión y a los aficionados rojiblancos ya se les olvidó el respeto, y es que el día de hoy las Chivas fueron recibidas en el Aeropuerto de la Ciudad de México por cientos de aficionados quienes a través de cánticos demostraron que los de Guadalajara son locales en casi todo el país. Pero en el tumulto, los seguidores del Rebaño se enfrentaron a un grupo de periodistas que trataban de hacer su trabajo.

El problema radicó en que en su afán de proteger al equipo de sus amores, los líderes barristas sacaron a los informadores del aeropuerto con el pretexto de que no dejarían pasar a los futbolistas. Y es que en la Ciudad de México hay un gran número de aficionados al equipo rojiblanco y es en partidos como el Clásico que desean contagiar de entusiasmo a los protagonistas del juego, los futbolistas.

¡Habrá VAR en el Clásico Nacional!

Al final la situación no pasó a mayores ya que intervino el cuerpo de seguridad del AICM y los jugadores pudieron salir y saludar a sus seguidores. Mañana Chivas enfrentará en la cancha del Estadio Azteca al América en un partido en el que esperamos que la pasión se quede en la cancha y que en las tribunas impere la paz.