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Los jugadores de la NFL contra el patriotismo estadounidense

“No me voy a poner de pie para mostrar orgullo por una bandera de un país que oprime a la gente negra y a la gente de color. Para mí...
Adriana Barrón

“No me voy a poner de pie para mostrar orgullo por una bandera de un país que oprime a la gente negra y a la gente de color. Para mí esto es más grande que el futbol y sería orgulloso de mi parte hacerme de la vista gorda”, Colin Kaepernick.

Era el 28 de agosto de 2016, minutos antes el entonces quarterback de San Francisco permaneció sentado mientras se entonaba el himno de Estados Unidos, Colin había comenzado una protesta pacífica por la violencia policial que sufren los afroamericanos en Estados Unidos.

El activismo y la libertad de expresión relacionada a temas sociales es poco recurrente en la NFL. Por ello, las acciones de Kaepernick en contra del racismo en el país han polarizado a la opinión pública, a tal grado que el tema se ha llevado a la esfera que cala en lo más profundo de los estadounidenses: el patriotismo.

Durante dos semanas, la protesta de Colin fue un hecho aislado, un hecho que llamó la atención del público, de forma negativa en la mayoría de los casos; un acto que se convirtió en parte importante de la agenda deportiva y política del país, en la que personajes como Barack Obama y Donald Trump estuvieron obligados a opinar.

Al final era un acto que no había logrado transformarse en una demanda masiva, pues hasta el sábado 10 de septiembre de 2016 sólo Kaepernick y Brandon Marshall habían mostrado su descontento (mismo que al jugador de Denver le costó perder el patrocinio de la Unión de Crédito Federal de la Academia del Aire pues “la ideología de Marshall no representa la de la empresa”).

El 11 de septiembre de 2016, fecha en la que se conmemoraban 15 años de los atentados a las torres gemelas, Marcus Peters, cornerback de Kansas City, levantó su brazo con el puño cerrado y agachó la cabeza durante el himno estadounidense. La imagen recordaba a Tommie Smith y John Carlos protestando a favor de los derechos civiles de los afroamericanos en los Juegos Olímpicos de México 1968.

Una estupidez mostrar el símbolo de las Black Panthers durante el 9/11”, afirmó una fanática en sus redes sociales después de ver a Marcus Peters con el brazo levantado.

A Peters se le sumaron Devin McCourty y Martellus Bennet de los Patriots, quienes también levantaron su mano con el puño cerrado. Además Arian Foster, Kenny Stills, Michael Thomas y Jelani Jenkins; jugadores de los Miami Dolphins, imitaron el gesto de Brandon Marshall y se arrodillaron con la cabeza hacia abajo en apoyo a la comunidad afroamericana.

“¡Mi equipo favorito es una mierda! Esto es una falta de respeto a mi país y mi bandera. No tengo nada para ustedes”, escribió un aficionado de Miami en su cuenta de Twitter junto a la foto de los atletas hincados.

Las acciones de los futbolistas pasaron de ser irrespetuosas a ser indignantes pues habían sido realizadas en uno de los días de luto más importantes para la comunidad estadounidense, aquella fecha en la que aproximadamente 3,700 personas fallecieron a causa del atentado terrorista que más ha lastimado el orgullo nacional del país.

“Si es por la rodilla en tierra que tanta gente está disgustada, recuerden que cada domingo las personas de fe hacen lo mismo para dar las gracias a su salvador, sin importar la religión que profesen. No se trata de la rodilla, se trata del mensaje. Ellos (los aficionados) dicen que no es el momento para hacerlo ¿Cuál es el momento entonces?”, declaró Arian Foster.

Los comentarios en las redes sociales, en contra de los jugadores y de la misma liga fueron claros: la NFL había aceptado el insulto de los jugadores y terminaría pagando caro por no ponerles un alto.

“Esto es inaceptable. Ustedes deben estar orgullosos de ser americanos. Especialmente en el 9/11 cuando debemos apoyarnos mutuamente”, redactó la actriz Kate Upton.

 

La creciente protesta de los deportistas generaron que los aficionados buscaran una manera de que “los insultos al patriotismo” terminaran. A través del hashtag #BoycottNFL amenazaron con dejar de asistir y sintonizar a la liga más cara de Estados Unidos.

La postura de San Francisco sobre la protesta de Colin y la falta de respeto al lábaro patrio fue la siguiente: El himno nacional es y será siempre una parte especial de la ceremonia previa al partido. Es una oportunidad de honrar a nuestro país y reflexionar sobre las grandes libertades que gozamos como sus ciudadanos. En respeto a tales principios estadounidenses como la libertad de religión y la libertad de expresión, reconocemos el derecho de un individuo a elegir participar, o no, en nuestra celebración del himno nacional”.

Por su parte, Roger Goodell, comisionado de la NFL, habló con Matt Lauer de la NBC y explicó que apoya a los jugadores cuando ellos quieres cambiar a la sociedad de forma positiva, pero el patriotismo sigue siendo una parte importante de la liga.

Tenemos que escoger respetuosamente las maneras de hacer eso para que podamos alcanzar lo que queremos y hacerlo con los valores e ideales que hacen a este país genial. Es importante tener respeto por nuestro país, nuestra bandera, por la gente que hacen a esta nación mejor; por las leyes y por nuestro cuerpo militar, quienes están peleando por nuestra libertad y nuestros ideales”, comentó Goodell.

Para la fase final de la temporada de la NFL a inicios de 2017, el tema de Kaepernick había sido olvidado y muchos creíamos que las protestas no iban a volver a aparecer en los emparrillados, debido a que Colin aún no ha encontrado un lugar en las filas de algún equipo.

Sin embargo, con la llegada de la pretemporada, Marshawn Lynch volvió a manifestarse en contra de los problemas raciales de Estados Unidos. A él se unieron un grupo de jugadores de los Browns, siendo esta la mayor cantidad de jugadores que protestan al mismo tiempo por esta problemática.

“Quiero aprovechar la oportunidad con mis compañeros durante el himno para unirme y rezar por nuestro país y para llamar la atención de que tenemos trabajo por hacer. Por eso lo hice”, comentó Seth DeValve sobre la protesta del grupo de Cleveland. 

 

Poco a poco las muestras de apoyo siguen aumentando, el cineasta Spike Lee se encuentra promocionando un rally, que se realizará el 23 de agosto de 2017 frente a las oficinas de la NFL y la policía de Nueva York marchó por las calles para apoyar al ex quarterback, los asistentes vistieron playeras negras con la leyenda “Yo estoy con Kap”.

 

Ha pasado casi un año desde que comenzaron las protestas en contra de la violencia y la discriminación racial,  y fuera del contexto del 11 de septiembre, los jugadores de la NFL han demostrado que no están atentando contra el patriotismo estadounidense porque esa nunca ha sido su finalidad.

Colin Kaepernick se ha convertido en uno de los seis deportistas más influyentes de Estados Unidos, según la lista de Forbes, pero también se ha quedado sin empleo por iniciar un movimiento que atenta contra la reputación de la liga de futbol americano.

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Las protestas de esta índole han sido mínimas en el deporte profesional de Estados Unidos, sin embargo, la poca tolerancia de las autoridades ha generado casos en los que dichas demandas han tenido repercusiones negativas para los atletas.

En 1996, Mohmoud Abdul-Rauf, jugador de los Denver Nuggets, se sentó a en la banca a mitad del himno y provocó el descontento de la afición por su “falta de patriotismo”. Mohmoud afirmó a la prensa que la bandera era “un símbolo de opresión y tiranía” por lo que no estaba dispuesto a cantar previo a los partidos.

Sus palabras tuvieron graves consecuencias, la NBA declaró horas más tarde que el basquetbolista era suspendido indefinidamente sin derecho a paga debido a que en el reglamento de la liga se estipula que los jugadores y entrenadores deben ponerse de pie y tener una postura digna durante los himnos.

Abdul-Rauf acordó que se pondría de pie pero seguiría orando en silencio, la NBA aceptó y dio por terminada la suspensión.

La población afroamericana representa el 12% del total en Estados Unidos y en liga un 65% de jugadores son afroamericanos, según datos oficiales. A pesar del crecimiento de esta comunidad, la tolerancia racial sigue presente, dentro y fuera de los emparrillados.

Una encuesta realizada por The Pew Research Center reveló que el problema es crucial en el país vecino: 44% de los estadounidenses consideran que la discriminación racial es un problema muy grave y es necesario que se tomen medidas al respecto, 58% de los latinos y 73% de los afroamericanos concuerdan con esta postura.

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Dentro de la NFL son pocos los jugadores, entrenadores y directivos que se manifiestan a favor o en contra de problemas sociales. ¿La razón? Michael Bennett afirmó que en la liga de futbol americano los jugadores más destacados no se suman a los movimientos importantes, a diferencia de la NBA: “Ya sea en una negociación colectiva o en un intento de cambiar las cosas (como el tema de las conmociones cerebrales) los mejores jugadores no están involucrados como sí lo hacen LeBron James, Chris Paul y todos los jugadores de basquetbol. Nuestros grandes jugadores están sentados atrás sólo ganando millones de dólares”.

Aaron Rodgers, quarterback de Green Bay, se sumó a las declaraciones de Bennett y explicó a ESPN que la cultura en la liga de futbol americano desalienta a los jugadores a dar su punto de vista sobre temas sociales y políticos:

“¿Por qué tenemos que decir que es liberador cuando alguien habla de lo que piensa? Creo que ese es una especie de problema que tenemos. Lo que opinamos (sobre cualquier tema) tiene que ser natural y auténtico. En el deporte necesitamos más personas que estén cómodas al hablar de lo que sienten y creen. Pongo de ejemplo a los jugadores de la NBA, en los premios ESPYS hicieron un muy buen trabajo. Dieron un gran mensaje (en contra de la violencia y la injusticia racial)”.

 

Colin Kaepernick y los jugadores que se han sumado a la protesta en contra de la violencia racial que se vive Estados Unidos encontraron la clave para que la población los observara. Tal vez sin intenciones, Colin y compañía hallaron la mejor estrategia para volver a poner en la mesa un tema que es tan cotidiano que se le resta la importancia y la repercusión que tiene en la sociedad.

Estos atletas han criticado el patriotismo y el nacionalismo de un país que a lo largo de su historia se ha glorificado por ello, pero que en realidad sigue haciendo a un lado a una parte importante de su comunidad por un problema racial que en lugar de disminuir pareciera que día con día aumenta.

“Dicen que soy anti Estados Unidos, que estoy en contra de los militares. No es para nada así. Sé que los militares sacrifican sus vidas y se arriesgan por mi libertad de expresión y otras libertades en este país, mi libertad de arrodillarme o quedarme sentado. Tengo el más grande respeto por ello. No soy anti Estados Unidos. Amo Estados Unidos. Amo a la gente. Es por eso que hago esto. Quiero hacer que Estados Unidos sea mejor”, Colin Kaepernick.