Nabil Fekir, el mejor futbolista del mundo que juega con una rodilla destrozada

Conoce el perfil de Nabil Fekir, el futbolista que pudo opacar a Messi y Cristiano sino fuera por su rodilla
(Foto: Los Pleyers)

Nabil Fekir es ese jugador que provoca que la gente pague un boleto solo para verlo. Puede que no conozcas a los dos equipos que se enfrentan, pero a veces lo único que necesitan ver tus ojos es que del vestidor salga un tipo con barba tupida, cara cuadrada y nariz ancha para saber que hiciste la mejor inversión en el año.

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En la ciudad de Sevilla hay dos equipos que forman parte de la liga española. Uno de ellos lleva el nombre de la localidad y cuenta con un palmarés envidiable y un estadio prominente como el Ramón Sánchez Pizjuán. Pero si te vas al barrio de la Heliópolis te encontrarás con un club con luces y sombras que ha tenido que remar contracorriente para lograr sus cometidos.

Se trata del Real Betis Balompié, escuadra que quizás no goza de una estabilidad futbolística, pero que logra atraer varios aficionados de todo el mundo gracias a su acogedor recinto, el Benito Villamarín, considerado un templo del balompié. Y es ahí donde hoy radica uno de los mejores futbolistas del orbe: Nabil Fekir.

El francés nació un 18 de julio de 1993 y se crió en Jaques Monod, un suburbio de Villerbaunne, localidad al noreste de Lyon. Con ascendencia argelina, el mediocampista de 26 años empezó su carrera en el futbol con tan solo 12 primaveras.

El sueño se marchó pronto. Fekir resultó ser víctima del síndrome de Osgood-Schlatter, una enfermedad que afecta a la rodilla en la época de crecimiento (provoca dolor e hinchazón), esto originó que el Olympique de Lyon —el club que le dio una oportunidad en categorías inferiores— lo descartara con tan solo 14 años.

Tras superar su primera prueba de fuego en este ciclo llamado vida, Nabil empezó de cero; quería demostrarle a los directivos de Les Gones que se equivocaron al dejarlo ir. En 2010 arribó al AS Saint-Priest y de inmediato empezó a llamar a atención de algunos equipos de la Ligue 1, entre ellos el Lyon de Jean-Michael Aulas.

Un año después regresó a casa, pese a que el Saint Etienne estaba muy interesado en ficharlo. Un carnet para conducir fue lo que utilizó el cuadro leonés para convencer a Fekir de volver. A partir de ahí, parecía que nada iba a detener al francés… lástima que la vida no es tan bella como la pintan.

El Messi de Jaques Monod

No por nada le apodaban el Messi de Francia por su habilidad en duelos individuales. Nabil Fekir se destacó en la Ligue 1 por su potencia, golpeo de balón y técnica para burlar jugadores como si estos fueran unos simples conos. Así como podía jugar pegado a la banda, también funcionaba como el orquestador del equipo. Con todo ese talento llegó al 2015, año que puso a prueba su capacidad de resiliencia y superación.

Los grandes de Europa comenzaron a tocar la puerta del Lyon hasta que pasó por su segunda prueba de fuego. En julio del mismo año, el mediocampista galo-argelino sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior en la rodilla que lo obligó reinventarse; tuvo que renacer como futbolista.

Tras meses de ausencia, Nabil regresó a las canchas siendo un completo extraño. Se le notaba tenso, nervioso por el riesgo de volver a romperse. Aquel jugador que volaba dentro del césped desapareció por completo; no se le vio nunca más.

Sin la velocidad que lo caracterizaba, Fekir se vio obligado a cumplir otro rol en el campo, uno que de a poco lo devolvió a la élite.

El hoy elemento del Betis se adueñó del medio campo y empezó a mostrar un futbol más asociativo. Eso sí, su as bajo la manga siempre fue su golpeo de balón con la pierna izquierda, pero también se volvió especialista en tener el balón pegado a sus pies. Goza de una gran capacidad para no perder la de gajos pese al asedio de los rivales. No cuenta con un físico potente, pero ni así lo pueden derribar.

Nabil Fekir se volvió frío y calculador. Su conducción es casi perfecta, a pesar de que no cuenta con la velocidad de un Messi o un Cristiano, aunque es justo eso lo que le permite al francés producir sus propios goles. Tiende a romper las líneas del rival con pases profundos o disparos que dejan a más de uno con la boca abierta.

En 2018, Nabil Fekir estuvo a nada de llegar al Liverpool. La operación se había cerrado en 60 millones de euros, pero cuando el futbolista realizó los exámenes médicos salió que su rodilla estaba prácticamente destrozada.

Los riesgos de una nueva lesión de gravedad eran de más del 60 por ciento. El conjunto inglés quiso rebajar el precio del jugador y por ende las negociaciones se cayeron. Meses después el Real Betis se lo llevó por 19.5 millones de euros, cifra que hoy es una ganga luego de ver el rendimiento del franco-argelino.

Con el Lyon disputó 193 partidos donde marcó 69 goles y brindó 46 asistencias. Formó parte del equipo que ganó el Mundial de Rusia 2018 con Francia y este 2020 pinta para ser su gran año, ese en el que quizás unos de los grandes del Viejo Continente se anime a ir por él. Y si eso se concreta, entonces sí todo el mundo conocerá a Nabil Fekir.

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