Se tiene que disfrazar de hombre para ver al club de sus amores

En México podemos presumir que las mujeres pueden asistir a un estadio de futbol sin que eso cause una agresión o una negación. Pero el hecho de pararse frente a...

En México podemos presumir que las mujeres pueden asistir a un estadio de futbol sin que eso cause una agresión o una negación.

Pero el hecho de pararse frente a una taquilla y solicitar un boleto no significa que serán tratadas de la misma forma que —penosamente— un hombre.

“Sácate a la chingada perra con cuernos”, fueron los insultos que, desde un piso arriba, profirió un aficionado de Pumas a una de las Chivas años atrás. Y hoy, no hay mucha diferencia.

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Los estadios dejaron de ser un lugar seguro. Con el pretexto de desesterarse los asistencias se siente con los adeptos para gritar, maldecir e insultar. Ir a la cancha ya no es una actividad familiar.

Sin embargo, en México, aún con la penosa situación que vivimos estamos pasos adelante con respecto a otros países y otras ligas del mundo.

Hace un mes, hablábamos sobre Arabia Saudita y su liga de futbol profesional que por fin había permitido a las mujeres asistir a un estadio. Aunque el “permiso” tenía algunas restricciones como acudir siempre en compañía de un familiar y ocupar las zonas destinadas a las familias.

Aunque la medida sea risible, hay que aceptar que se trata de un gran avance.

Para Zahra Khoshnavaz, las cosas serían distintas si Irán permitiera la entrada a mujeres a los partidos ya que solo pueden apreciar encuentros de la categoría femenil.

Luego del terremoto de magnitud 7.3 que azotó a su país el pasado mes de noviembre, decidió que no se quedaría con ganas de nada y disfrutaría su vida al máximo, como cualquier ser humano debería hacerlo.

Zahra Khoshnavaz.

Contrario a lo que pudiéramos imaginar, la elección de Zahra fue todo un reto en su país pero en el nuestro sería demasiado sencillo.

El Persepolis FC juega en Teherán, la capital de Irán, y es uno de los clubes más populares del país. Así que Khoshnavaz, no se quedó con las ganas, se cortó el cabello, se vistió con ropa holgada y se pegó una barba falsa y asistió al estadio. Ya lleva dos partidos haciéndolo.

Su mayor miedo fue ir y comprar el boleto, porque su voz podría ser reconocida y el acto no pararía solo con la negación de ingreso, sino acarrearía problemas con la ley.

Logró entrar y ya instalada decidió mantenerse en silencio por miedo a ser descubierta. El apoyo a su equipo se basó en mantener la boca cerrada, además se dio cuenta que los cánticos eran vulgares y descorteses. Situación que no le agradó en lo más mínimo.

Zahra Khoshnavaz vestida de hombre.

Para tener un recuerdo de la experiencia, Zahra decidió tomarse fotos pero no se imaginó que se harían virales,  de tal forma que llegarían a los ojos de los directivos del club.

Las fotos provocaron que el técnico del Persépolis, Branko Ivanković, aplaudiera su amor por el club, pero le pidió no volverlo a hacer porque era peligroso.

Eso no es todo, lo más ridículo provino de los dirigentes del equipo quienes llegaron al extremo de marcarle cada que hay un partido para percatarse que no asistirá.

Las mujeres en Irán en verdad quieren acudir a los estadios y han luchado por la igualdad de género, para que se les permita acudir sin ningún inconveniente al estadio, empero lo vergonzoso viene con la respuestas de las autoridades al decir que los equipos no tienen la infraestructura para albergar féminas, como si de hooligans se tratara. “Ignorar los deseos de una gran parte de la sociedad solo porque podría haber algunos problemas futuros y decir que la infraestructura no está preparada, es muy cruel y una injusticia”, declaró Zahra.

Por ahora tiene pensado infiltrarse en algunos otros juegos aunque no niega sentir temor cada que tiene que transformarse para acudir a un partido y divertirse.

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