Minuto 83 en el partido de vuelta de la final del Apertura 2017. Monterrey cae 3-2 en el marcador global frente su acérrimo rival, Tigres, pero en un penal tienen la oportunidad de emparejar todo. Avilés Hurtado es el indicado de patear, el mejor futbolista de los Rayados en el último semestre. Espera el silbatazo del árbitro, se encarrera y… ¡lo falla!

Ese tiro desde los once pasos es el más doloroso en la historia de La Pandilla. Significó dejar ir la final frente al odiado rival y ser la burla, todo gracias a un penalti, un problema que Monterrey ha tenido en los últimos semestres, que lo han hecho perder dos finales, pues además de contra Tigres, Edwin Cardona también erró ante Pachuca, seguro muchos lo recuerdan.

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Siempre se ha dicho que los penales (marcados o fallados) llevan consigo una cierta dosis de fortuna, aunque esta afirmación puede causar un poco de cólera para los piscólogos, ya que en realidad lo que permite el buen o mal tiro desde el manchón penal es el poder del cerebro.

Una de las principales armas en contra para el tirador, es el estrés al que se someten cuando están ante tal oportunidad, así lo reveló un estudio de la University of Exeter, el cual asegura que “durante una situación muy estresante, tenemos más posibilidades de ser distraídos por cualquier estímulo amenazador y centrarnos en ellos más que en la tarea que estamos realizando”.

Entonces, solo pongámonos en los pies de ambos colombianos (Avilés y Cardona) que fallaron en las finales. Seguro pensamientos como “si lo fallo me criticarán”, “no puedo fallarlo”, “el título está en mis manos” o cualquier otro se interpusieron en sus mentes antes de cobrar, por lo que se centraron en todo, menos en el balón y la red.

Ahora, si creías que el portero juega un papel fundamental en el momento de los penales, eso tampoco es cierto. En realidad toda la responsabilidad recae en el cobrador y no en el atajador. Es más fácil que el pateador se equivoque a a que el guardameta acierte, así lo dejó saber el programa Sport Science, de ESPN, en el cual resalta que la distancia (11 metros) entre el punto penal y la portería, sumando la velocidad del disparo, hace prácticamente imposible que la reacción del arquero se anticipe al balón. Aunque para eso tienen sus “mañas”, como aventarse antes o dar unos pasos al frentes antes del tiro.

“Yo creo que la presión es mayor para el pateador”, mencionaba en una entrevista el guardameta del Barcelona, Marc André Ter-Stegen, confirmando que el portero no carga la misma presión, pues el público entiende que un arquero no detenga la pena máxima, pero parece inconcebible que el tirador falle.

“Un penal es la jugada más clara que tiene un equipo de futbol y es un tema creo que psicológico, uno trata de ver en el entrenamiento quién es el que mejor patea y trata de elegir, pero no es lo mismo en el entrenamiento que en el partido”, aseguraba Antonio Mohamed después del partido contra Atlas de la fecha nueve del Clausura 2018, partido en que volvieron a fallar desde los once pasos, por lo que probablemente sea bueno buscar un especialista para que jugadores como Hurtado, Dorlan Pabón o Rogelio Funes Mori, que no han encontrado la constancia, puedan ser acertivos.

Hasta el 21 de enero de 2018, desde que Mohamed está al frente de Monterrey, el cuadro regio había cobrado 34 penales, acertando 21 de ellos, es decir, un porcentaje de falla de 38 por ciento. Una cantidad muy alta considerando que, como decía el técnico, es la jugada más clara en el futbol.

En su último partido, justo frente a los Zorros, Nico Sánchez dio la victoria a su equipo gracias a un penalti bien cobrado, rompiendo así una malaria que, tal vez desde este momento, comience a invertir el rumbo para hacerse positiva.

Ya veremos si fue un golpe de suerte o Monterrey se mantiene fallando penales por todos los campos del futbol mexicano.