Néstor Araujo, el ejemplo perfecto de la injusticia de los reflectores

Néstor Araujo ha tenido una buena temporada en Europa con el Celta de Vigo y se merece el reconocimiento.

En el mundo del futbol hay dos tipos de jugadores: aquellos que los reflectores aman y otros que pasan desapercibidos, pero ¡ojo!, ninguna de las opciones está ligada directamente con la calidad. Es decir, no todos los futbolistas que son noticia son buenos en la cancha y no todos los que hacen bien su trabajo tienen los focos encima. Un ejemplo perfecto de esto último es Néstor Araujo, defensor mexicano.

El futbol azteca se ha acostumbrado a hablar de sus figuras y casi siempre son las mismas, no importa el momento futbolístico que estén viviendo. De hecho, en varias ocasiones el tema cancha pasa a segundo plano. ¿No es cierto? Ahí está Javier Hernández siendo noticia por pelearse en redes y por su hijo a punto de nacer o Giovani Dos Santos que aún sin equipo se mantiene en la conversación.

Por supuesto, también están aquellos jugadores que los reflectores adoran y que además sus actuaciones son plausibles. Raúl Jiménez e Hirving Lozano son los modelos perfectos en la actualidad. Sin embargo, detrás de todas las luces y vítores del público, también están otros futbolistas que sin tanta ‘publicidad’ hacen su trabajo de manera pulcra y merecen reconocimiento. Aquí es donde Araujo pide paso.

Quizá sea por la posición que juega (se dice que los defensores siempre estarán menos a los reflectores), pero no es arriesgado asegurar que Araujo no ha tenido la distinción adecuada durante la campaña 2018-2019, su primera en Europa.

Néstor se fue de Santos al Celta de Vigo a petición expresa de Antonio Mohamed, quien en esos momentos era el técnico y desde el primer minuto se ganó su puesto como titular e incluso sobrevivió al derrumbe del Turco y lo hizo de manera contundente.

Tras la salida de Mohamed del cuadro español, la continuidad de minutos de Araujo estuvo en juego, pero su calidad se impuso a la incertidumbre que puede traer un nuevo entrenador y los números lo demuestran.

De los 33 partidos en los que ha estado disponible entre la liga y Copa de España (datos de ESPN), Araujo vio actividad en 31 duelos y 29 fueron desde el segundo uno. Es decir, pese a los cambios, el mexicano logró ganarse la titularidad de manera indiscutible.

Si bien es cierto que el Celta pasó por momentos obscuros en la campaña, en lo personal Néstor ha tenido un buen desempeño con el cuadro de Vigo e incluso aportando en el ataque. Sus tres goles (todos en liga) en la temporada lo comprueban.

La última gran prueba que tuvo el mexicano fue contra el Barcelona ya campeón de España. Frente al equipo que mandó Ernesto Valverde al campo, Néstor se desempeñó a plenitud y no permitió daños. Sus números fueron de auténtico crack defensivo: jugó los 90 minutos, ganó 3 de 5 duelos, no perdió balones, completó el 93% de sus pases, generó una ocasión de gol y no cometió ni una sola falta. Por si fuera poco, realizó una anotación, aunque el VAR se la quitó. En sus labores principales respondió y además aportó en otros momentos del juego, situación que en gran parte de la temporada fue una constante para Néstor.

¿Araujo quiere más reflectores? Eso lo sabrá él. ¿Néstor necesita más reflectores encima de él? Quizá no. ¿Los merece? Sin duda alguna. Sin embargo, seguro la recompensa a una buena temporada llegará pronto, pues probablemente el Tata Martino lo tenga más que considerado para la Copa Oro. Ese sería el mejor reconocimiento de todos.

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