¿Será que Guti tiene el Síndrome del Jamaicón?

Erick Gutiérrez se sinceró y afirmó que ha sido difícil el proceso de adaptación al futbol de Holanda
Imagen: Twitter

La mayoría de las personas sueñan con salir del país, ya sea para buscar mejores oportunidades de vida o simplemente por placer y conocer nuevos horizontes. Cuando llega este momento, la emoción se apodera de nosotros por la oportunidad que tenemos frente a nosotros: Percatarse de nuevos olores, entender diferentes culturas, saborear otro tipo de comida…

Pero a la larga, estos detalles solamente hacen que extrañes tu lugar de origen, tal como le pasó a José Villegas “Jamaicón” Tavares. Se dice que sus éxitos en México nunca se reflejaron a nivel internacional puesto que al parecer extrañaba a su mamá y no se diga las garnachas. A esta melancolía de un mexicano por echar de menos su tierra se le llama Síndrome del Jamaicón.

Y todo indica que Erick Gutiérrez lo tiene, nomás checa lo que acaba de decir sobre su corta experiencia en el futbol holandés.

“He tenido problemas con eso, con la conversión del fútbol que estaba acostumbrado a jugar en México. Especialmente el ritmo al que todo va aquí, en las competiciones, en las sesiones de entrenamiento. Eso es mucho más alto que en México. Yo no esperaba eso. Pero es el desafío que estaba buscando”, confesó para AD Holanda.

O quizá no debemos asustarnos por que le esté dando este síndrome, puesto que señaló que al menos el clima no le ha jugado una mala pasada.

“El frío no es un problema tan grande como quizás se pensó. Sin embargo, en diciembre hacía más frío de lo que nunca había experimentado. Pero Pachuca está en altura. También puede ser fresco con 5 a 10 grados”, explicó.

Asimismo aclaró si le gusta más jugar por volante por izquierda o como 10: “El bloque de los dos está funcionando bien, así que entiendo que en este momento tengo que centrarme más en la posición 10, en la que juega Gastón Pereiro“.

No podía quedar fuera de la entrevista Hirving Lozano, pues es bien conocida la excelente relación que tienen desde sus inicios en Pachuca, confesando que se ven poco aunque la amistad continúa.

“Fuera de las sesiones de entrenamiento veo a Chucky tal vez una noche a la semana. Él está muy enfocado en su propia familia. Ese es también el caso conmigo. Vivimos cerca uno del otro, a cinco minutos en auto, dijo.