Los Philadelphia Eagles le devolvieron las alas a Michael Vick

Michael Vick destruyó su carrera gracias a una extraña afición. El 25 de abril de 2007, la policía entró a su casa y encontró 66 perros, 55 de ellos de...

Michael Vick destruyó su carrera gracias a una extraña afición. El 25 de abril de 2007, la policía entró a su casa y encontró 66 perros, 55 de ellos de raza pitbull. Todos tenían rasgos de desnutrición, heridas y cicatrices que demostraban que habían sido lanzados al ruedo.

Vick libró 6 años de prisión y únicamente recibió 23 meses, dos de ellos los pasaría en su casa. Las rápidas piernas del mariscal no le permitieron salir del embrollo en el que se había metido. Jugaba para los Atlanta Falcons y, sin duda, era uno de los mejores pasadores de la NFL.

Los 23 meses se convirtieron en 18 debido a su buen comportamiento. En 2009, los Philadelphia Eagles le regresaron las “alas” y decidieron contratarlo como suplente. Michael no contaba con que el quaterback titular, Donovan McNabb se lesionaría y tendría que tomar los controles, después de dos años de no hacerlo.

Tuvo dos buenas temporadas con los Eagles y después ya no pudo recuperar los años que perdió en prisión. Aquel Vick que parecía flotar en el emparrillado ya no existió más. Solo quedaban los recuerdos de haber sido la primera selección global en 2001 algo de lo que no podía vivir para siempre.

En 2013 vistió el jersey de los New York Jets y tampoco pasó nada, un años después dio bandazos con Pittsburgh y, el año pasado, dos días antes de que los Falcons disputaran el Super Bowl LI, Michael Vick se retiró. No pudo con la presión de ver al equipo de sus amores en la cima y que él no fuera quien los llevara.

Vick se retiró con 6,109 yardas recorridas por la vía terrestre, un récord para su posición. Pudo ser uno de los mejores de la historia, pero no supo manejar la fama y unos cuantos dólares manchados con sangre canina lo sentenciaron.