Jugadores de Lobos BUAP viven con miedo tras el sismo

El sismo del 19 de septiembre afectó de muchas maneras a los mexicanos y extranjeros que viven en nuestro país, muchos piensan cambiar de residencia o hasta acostumbrarse a vivir...

El sismo del 19 de septiembre afectó de muchas maneras a los mexicanos y extranjeros que viven en nuestro país, muchos piensan cambiar de residencia o hasta acostumbrarse a vivir con miedo, tal el es caso del equipo de la Liga MX, Lobos BUAP, quienes juegan en Puebla, uno de los estados más lastimados por el fenómeno natural.

“En Puebla también se vivió y se vivió bastante fuerte. Nos hizo dudar a muchos. En mi familia me decía de broma mi hijo que nos fuéramos a Morelia porque allá no pasaba eso; sin embargo, el que otra vez se reinicie el futbol, dará que la mente de las personas más afectadas se distraiga. Ojalá que nosotros como futbolistas le podamos dar esa pequeña distracción ante lo sufrido”, declaró Carlos Adrián Morales, jugador de los Lobos a ESPN. 

Otro que expresó su sentir y el miedo que les provocó el sismo fue el portero uruguayo del conjunto licántropo, Lucero Álvarez, quien afirmó que es un tema delicado de tratar con sus hijos.

“A la mayoría de nosotros nos afectó el tema del temblor, algunos quedaron con miedo, pero es algo que la naturaleza lo decide… Está complicado no tener miedo, porque esto nunca me pasó en Uruguay, ya que allá no existe, pero ahora estás con el tema de cuándo va a temblar. Hay que tratar de manejarlo con tranquilidad porque los hijos también se ponen nerviosos. Hay que estar tranquilos”, dijo el guardameta de los Lobos BUAP.

Al mismo tiempo, se dio a conocer que Lucero Álvarez regresará a las canchas tras la lesión que sufrió en la jornada 2 del Apertura 2017, pero con el conjunto de inferiores en la institución ante las Chivas. “Ya pasó lo más feo, voy a debutar en la Sub 20, estoy contento porque estoy de nuevo en la cancha”, afirmó el guardameta.

Álvarez sufrió una fractura en el pómulo en su duelo ante los Gallos Blancos del Querétaro, donde estuvo a punto de perder el ojo izquierdo.

Publicidad