De menos a más, el Santos pudo rescatar la ventaja en el partido de ida de la Final del Clausura 2018, y con un marcador de 2-1 viajará a Toluca en busca de conseguir su sexto título en la historia.

Apenas en los minutos iniciales, el Toluca mostró su hambre de gol con un par de jugadas que terminaron en los postes laguneros obra de Luis Quiñones y Rubens Sambueza que prendieron los focos de alerta en la zaga santista.

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Lo minutos corrieron y la intensidad del juego cayó. Los Diablos que iniciaron muy vertiginosos pusieron pausa a sus ataques y los Guerreros lucieron algo nerviosos con la esférica en los primeros 25 minutos.

De a poco, Santos tomó el control de la pelota y dominio del juego pero sin ser peligrosos al frente. Los arribos de Tavares, Julio Furch y Oswaldo Martínez parecían morir an la frontera del área grande.

La primera parte terminó con dos equipos que se respetaron mucho, sin llegada a los marcos y con una pelota que se aletargó en la media cancha.

Afortunadamente para el espectáculo, al 52 el primer “insulto” llegó a la cancha del TSM. Luis Quiñones aprovechó su velocidad por la banda izquierda para meterse en el área lagunera y fusilar a Jonathan Orozco que le regaló su porte para perforar las redes y poner a los escarlatas al frente de la serie 1-0.

Y contrario a lo que se pensaría con un equipo coahuilense hundido en la depresión, el gol en contra sirvió para despertar el hambre de triunfo. Fue hasta el minuto 71 cuando los Guerreros pudieron empatar los cartones 1-1 con la presencia, velocidad e inteligencia del campeón de goleo del Clausura 2018, Djaniny Tavares.

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El africano dejó atrás a la defensa en un pelotazo, picó la pelota para pasar por encima de Talavera y recortar al último hombre para empujar la pelota suavemente en la cabaña choricera.

El éxtasis lagunero llegó en el ocaso del partido, cuando de la nada el argentino Julio Furch conectó la pelota en el área de Toluca y con parte externa puso en ventaja a los coahuilenses.

Antes de que el árbitro sonara su ocarina, la luz se fue en el inmueble lagunero, dándole un reposo a los jugadores. Los minutos se consumieron y el público guerrero se fue con una sonrisa en la boca por el triunfo, sin embargo la vuelta será complicada pues el Diablo se crece en el infierno.